ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Yarisleidis en su casa, con Yaritza, la madre; una pose que ansiaban las dos desde hace nueve meses. Foto: José Llamos Camejo

Costa Rica, Guantánamo.–De inocencia enternecedora es la sonrisa que tuve delante, paisaje de un alma negada a dejar que la encandile el renombre. Sonrisa de niña, de aquella que hace apenas 11 años andaba entre saques, pases, bloqueos y remates en la cancha de voleibol de este añejo batey al que regresa siempre.

Venía extenuada, y sin embargo, el viaje, de más de 1 100 kilómetros por carretera, se extendió por varios minutos en los últimos metros que separan al hogar y al punto donde se detuvo el auto, en este batey azucarero de El Salvador, donde ella nació, creció, e hizo sus pininos en el deporte.

Con familiar calidez abrazaba a todos, al tiempo que preguntaba «¿y fulanita, y menganita, y tu salud, y los demás por tu casa?».

A esta muchacha, ya dueña de un nombre de resonancia mundial, pese a sus 22 años de edad, la gloria con la que no todos saben lidiar, y que a algunos hasta los envanece, no ha podido arrebatarle su inocencia, la timidez con que la vi caminar desde el vehículo hasta su casa, ni el cariño que le profesa a su gente.

Cuenta la madre que un mediodía su retoño entró al hogar eufórica: «Mamá, vino un profesor, creo que de Caimanera, quiere que yo me apunte para practicar remos». Asombrada reaccionó la mujer, «¿te volviste loca?», le dijo, «qué remos ni remos, tú no sabes nadar».

Aquel impulso parecía morir al pie de su nacimiento; convencida de que la madre estaba en lo cierto; la bisoña, llorando, buscó a su descubridor y le dio la mala noticia. «Si el problema es ese no llores –la tranquilizó el hombre–, dile que el nado es una asignatura más en este deporte».

La chiquilla inició el séptimo grado al siguiente curso en la caimanerense academia de remos, y en ese mismo año se hizo de dos títulos en los Juegos Escolares Nacionales. El ojo que se había fijado en ella era «clínico».

–Tu ídolo cuando niña, ¿remero o voleibolista?

–Ni lo uno ni lo otro. Desde niña y hasta hoy, mi ídolo es Usain Bolt». 

–¡Uff!, ¿acaso hay algo de Bolt en ti?

–Sí, la entrega total, el afán de ir siempre más allá de mi propio límite; esa voluntad me acompaña. En la Olimpiada fui bronce, pero con un tiempo mucho mejor que el que hice en el Mundial en que gané medalla de oro, el color del metal que desde ahora tengo en la mente para los próximos Juegos Olímpicos.

Cuando la entrevista parece llegar a su fin… «¿podrás mejorar la arrancada?», pregunta Alexis Matos Lores, joven y entusiasta primer secretario del Partido en El Salvador. La muchacha admite que sí, «vengo trabajando en eso».

En la plaza del batey la esperan sus vecinos; también artistas de las artes escénicas en Guantánamo; irrumpe tímida y sonriente, saluda, y la entrevista ahora es de pueblo. Un hombre de la tercera edad quiere saber qué pensó ella al entrar primera en una de las semifinales de París; «en el oro», sintetiza la interrogada.

Una adolescente, Salet Cardona, le pide un mensaje para los coterráneos de su generación: «Que luchen por sus sueños, que por duros que sean los tiempos, si se los proponen, pueden alcanzarlos aquí. Yo los he logrado, me faltan otros y los alcanzaré».

Agradeció el aliento que recibió en los días de París. «No pude responder todos sus mensajes en redes sociales como quería; eran muchos, no tuve tiempo; gracias de todo corazón».

A compartir en el escenario la invitó un mago, y ella accedió. Yo recordé París, la pista de canotaje, la remontada desde casi el fondo de la regata hasta el desembarco en el podio: ¡qué magia!

Además de su sonrisa inocente, su espíritu, el halo de sencillez que transpira, el haber probado que la victoria es posible aún si pareciera incierta, son los encantos de Yarisleidis Cirilo Duboy.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.