María de Jesús era una atleta joven, judoca de Santiago de Cuba. Participaba en los Juegos Escolares, y había ganado su medalla, pero de seguro pensaba en grande: una olímpica, panamericana, centroamericana.
Cuando se es atleta, se sueña en grande. Si es joven, aun más. Sin embargo, un infarto le arrebató la vida.
La última vez que subió al tatami ganó la medalla de oro en la categoría escolar.
A próposito de su fallecimiento, la Primera Secretaria del Comité Provincial del Partido en la provincia, Beatriz Johnson Urrutia, y el gobernador Manuel Falcón Hernández, transmitieron sus condolencias.
En un mensaje en la red social Facebook, Johnson transmitió su pesar a familiares, amigos y compañeros de la escuela de profesores de Educación Física.
Tristemente se apagó la vida de esta campeona. Dicen los científicos que, cuando una estrella está a punto de morir, desprende grandes concentraciones de gases, hecho que les hace tener un brillo nunca antes visto.
Quizás, la última pelea de Jesusa, como le conocían, no fue más que eso, un último destello antes de su partida. Habría sido un privilegio verla brillar más tiempo.
Aunque, como dirían en su tierra, quizás su mayor medalla fue la de haber vencido los desafíos de la vida y en ello fue clave el amor y protección de su abuela, así como su fuerza de voluntad. Fue y será grande en la memoria de su pueblo y de estos Juegos.






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