ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Industriales festejó la primera remontada 0-3 en series de play off en Cuba. Foto: Ricardo López Hevia

Si la pelota no existiera, tendríamos que inventarla, para que Industriales y Santiago de Cuba no dejen de jugar el clásico nacional. Habría que recrearla, porque esa rivalidad shakespeareana de Capuletos y Montescos nos sigue alimentando de cubanidad el corazón.

Fue el Guillermón Moncada santiaguero, más que el azul Latinoamericano, un mosaico cultural en el que los sentimientos, a golpe del cuero del tambor y del gracejo popular, nos devolvió a aquellos míticos peloteros de esos equipos, quienes, con sus dotes beisboleras, dibujaban arte sobre la grama.

Por ahí pasó el duelo –ya histórico, por la remontada inédita de los Leones– de ambas escuadras en esta 63 Serie Nacional. Porque sin el abolengo de los nombres de hace 30, 20 o diez años, los de hoy asumieron el reto, a fin de que el proscenio de la puesta en escena fuera el mismo, con estos nuevos actores que acaban de regalarle a la gran sala que es el estadio, convertido en Cuba, una de las mejores obras del terreno de beisbol.

Claro que no fue perfecta, al ser humano le está vedada esa condición; pero sí muy cubana y caribeña, con ese nerviosismo que nos habita; con sus descargas, en cascada, de adrenalina pura que, en no pocas ocasiones, hace errar.

Esa pasión desbordada, esa locura incontrolable, como la de Roberto Acevedo, para bien o para mal, o la del impetuoso Harold Vázquez, es lo que nos diferencia de ese otro beisbol anglosajón, en el que la efectividad y la obviedad, aunque de excelsa calidad, impiden vivir el juego a corazón abierto.

Es, también, lo que hace que el gran teatro que es el estadio no deje de palpitar con el soberano, que es tan protagonista como quien lanza en la lomita. Es allí, a pesar de las dificultades que vivimos, donde nada es más importante que el viaje y el destino de la blanca esférica.

Industriales hizo historia al ganar cuatro desafíos consecutivos, porque ningún equipo lo había hecho antes, pero parte de ella es la virilidad de los lanzadores Maykel Taylor y Alberto Bisset; la fogosidad del receptor Alexander Llanes y la de su colega Óscar Valdés; la pasión de Adriel Labrada, de regreso a su Santiago para ser el más aplaudido; y la solidaridad de azules y rojos, con Wilber Reyna, golpeado por una pelota, que intentaba darle las gracias por su coraje, por hacernos vivir el clásico.

La pelota nos trajo de regreso a Granma a los cuatro grandes, porque esta vez la historia no cedió. Era el tercer séptimo juego frente a Matanzas, y, como en los otros dos, los Alazanes vencieron. Su épica sacó a los yumurinos de las semifinales y de la iii Liga Élite que, por esas cosas que tiene el beisbol, será un torneo sin el campeón y sin su segundo lugar, porque Artemisa no alcanzó los play off.

Empezaron debajo 0-2, un abismo del que solo el 10 % ha regresado en las postemporadas de la Isla. Lo hicieron con Osvaldo «Pica pica» Abreu, quien se transforma en estas instancias; con un Yunier Castillo nunca tan controlado como ayer, con Guillermo Avilés, Raico Santos, Leonardo Alarcón y Remón, enfundados en trajes de héroes, inspirados en el Caballo de los caballos. Despaigne aún no se ha llevado las cercas en el play off, pero se desliza en cada almohadilla, hace corridos de bases atrevidos, no está tranquilo en el dugaut, se abraza a sus compañeros; es como si fuera la primera vez que entrara a un terreno. Así, aunque él no de jonrón, es difícil ganarle a ese equipo.

Como la pelota premia, entonces tendremos un play off entre Alazanes y Leñadores, equipos que atesoran seis de los diez últimos títulos; y del otro lado Pinar del Río e Industriales, otro clásico, cual evocación de los de Rogelio García y Agustín Marquetti en aquel ya lejano 1986.

La pelota no tenemos que inventarla, la tenemos, está, y hace que Cuba viva.

MÁRTIRES DE BARBADOS

 

C

H

E

MTZ

020 000 000

2

6

0

GRA

200 001 06x

9

16

1

G: Y. Castillo (9-5). P: N. Entenza (3-7).

 

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Oscar Nuris Cobas dijo:

1

8 de julio de 2024

10:01:37


En el comentario anterior acepté la definición del conocido clásico Industriales-Santiago. Ahora le reafirmo que si Industriales gana uno de los juegos iniciales en Pinar, podrán considerarlo como el campión de esta serie. Chao.

Julio López Respondió:


8 de julio de 2024

12:38:53

Y cuidado. Los conozco como hijos míos capaces de lo malo y de lo bueno. Saludos.

Ernesto dijo:

2

8 de julio de 2024

10:21:38


OOOH! menos mal, la victoria espectacular y merecida de los azules hace despertar el interés por esta serie nacional que tenia como principal protagonista a Pinar del Río, ese equipo que también hace historia pero que el mundo mediático no lo acompaña, hasta la evocación de un mítico jonrón ha logrado esta serie entre Industriales y Santiago, pero bueno que sea para bien y que siga así aún cuando los resultados de las semifinales no sea lo esperado por algunos, que viva el béisbol.

Julio López dijo:

3

8 de julio de 2024

12:36:59


Y eso que suprimimos Habana y Almendares. Muchos deben recordar que ahí si había eternos rivales. no entre habaneros y santiagueros, entre todos en cada familia cubana. Entre padre e hijos, entre marido y mujer, entre todos los vecinos, del bodeguero con los clientes, entre todos.

Comunicador dijo:

4

8 de julio de 2024

14:20:17


La Habana es AZULLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL