No fueron Cristiano Ronaldo ni Bruno Fernandes, tampoco Bernardo Silva los héroes portugueses. Ayer, en el partido de octavos de final de la Euro-2024, ante Eslovenia, toda la gloria se la llevó el portero Diogo Costa. El cancerbero atajó los tres primeros disparos en la tanda de penales, para mandar a su conjunto a cuartos.
Minutos antes, el guardameta había detenido un remate, mano a mano, contra el delantero Benjamín Sesko, cuando parecía que los balcánicos ganaban, sorpresivamente, el duelo. Era la jornada de los porteros, porque Jan Oblak también mereció elogios, al negarle varios remates a cr7, incluido un penal en el minuto 105.
A pesar de tener el balón, los portugueses no tuvieron un encuentro redondo. A Bruno Fernandes y Bernardo Silva les faltó finura en la creación de juego, y Cristiano sigue divorciado del gol en la Euro.
Para colmo de males, el entrenador español Roberto Martínez se guardó un cambio y no introdujo a otra variante ofensiva como Joao Félix o Goncalo Ramos, evidencia de que el técnico no explota en su máxima expresión al once lusitano. De ahí que no diera con la tecla para solventar un encuentro que no debió complicarse.
Los eslovenos se van con el aplauso por aplicar el fútbol que tenían en su arsenal. Apostaron por cerrar espacios, con dos líneas de cuatro y contragolpear en largo cuando tuvieran oportunidades, y casi lo consiguen. El 0-0 no se movió hasta la definición por penales, momento en que Costa enseñó sus manos doradas.
FRANCIA SIEMPRE ESTÁ AHÍ
El encuentro de más alta tensión en octavos de final estaba fijado entre Francia y Bélgica, partido que cumplió esa característica en todo momento. Los galos doblegaron, por 1-0, a sus rivales, gracias a su insistencia para perforar la portería rival.
Las dos selecciones se aproximaron al área y disfrutaron de buenas oportunidades de gol, pero el grito sublime no se escuchó en el estadio de la ciudad alemana de Düsseldorf hasta el minuto 85, cuando el suplente Randal Kolo Muani controló el balón en el área, y su remate fue desviado por el defensa Jan Vertonghen, para colarse en su propia puerta.
Francia se apoyó en una buena defensa y demostró que, cuando presiona, y busca el gol, casi siempre le llega, a pesar de que se ven lagunas en la construcción de su juego.
Se sabía que esta versión de los Diablos Rojos era la menos potente de los últimos años. Kevin de Bruyne, solo, no puede resolver cada compromiso de su escuadra. Necesitó respaldo colectivo del resto de los jugadores en ataque para aspirar a más.
Portugueses y franceses pactaron su encuentro en cuartos de final para este viernes. Se puede considerar otra final adelantada, al igual que el desafío de Alemania ante España. Francia sale nuevamente de favorita, aunque apenas muestre un 70 % de su capacidad ofensiva.












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