Yanaisy Martínez ha dedicado su vida al deporte. Esta profesora de natación en la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte «Manuel Fajardo» ha encontrado en la enseñanza deportiva no solo una forma de realización profesional, sino también una oportunidad para contribuir a que su hijo, Gabriel Guerra, de 14 años, con trastorno del espectro de autismo (TEA), mejore sus habilidades comunicativas y sociales.
Junto a otras familias cubanas y entrenadores deportivos, Yanaisy participó en el proyecto «Inclusión social de niños, niñas, adolescentes y jóvenes con trastorno del espectro de autismo mediante el deporte», implementado por UNICEF Cuba, de conjunto con el Ministerio de Educación (MINED) y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), con el apoyo financiero del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA, en sus siglas en inglés).
A través de diferentes talleres de capacitación y prácticas deportivas, el proyecto fortaleció la preparación de familias y profesores en temas que contribuyen al desarrollo de niñas, niños y adolescentes con trastorno del espectro de autismo. En estos espacios, Yanaisy compartió su propia experiencia, como creadora del proyecto «Soñar en azul», en el que incentiva la práctica deportiva, como mecanismo para mejorar las habilidades motoras, la atención y la resolución de problemas de comportamiento en niñas y niños con TEA.
EL PODER TRANSFORMADOR DEL DEPORTE
La historia comienza con la búsqueda de Yanaisy por un espacio donde su hijo Gabriel pudiera sentirse tranquilo y desarrollarse plenamente. Con su experiencia como profesora descubrió que el deporte podría ser el puente que conecta a niños y adolescentes con trastorno del espectro de autismo con un mundo lleno de posibilidades.
«El deporte es magnífico porque mueve multitudes y, al mismo tiempo, es una cosa que se puede trabajar en conjunto; por tanto, es un medio fascinante para promover la inclusión, porque dentro del deporte todas las personas somos iguales», expresa Yanaisy.

Con la colaboración de otros profesores y familias comprometidas, Yanaisy dio vida a «Soñar en Azul». Este proyecto no solo proporciona un espacio seguro y estimulante para los niños con TEA, sino que también busca cambiar la percepción de la sociedad sobre sus capacidades y potencial.
Su proyecto ha enfrentado retos significativos. La percepción errónea sobre el autismo, los estereotipos y el desconocimiento crearon resistencia. Yanaisy recuerda: «Cuando las personas escuchan trastorno del espectro del autismo ven a un niño que no puede hacer nada, que va a estorbar. Entonces muchos dicen ¿para qué trabajar con un niño con autismo? Pero, poco a poco, desde «Soñar en azul y con este proyecto deportivo impulsado por UNICEF y UN DESA, vamos a cambiar esa percepción», señala con esperanza.
En cuanto a la transformación personal, Yanaisy destaca el impacto positivo que el deporte ha tenido en su hijo Gabriel. «Todos tienen un momento de inicio, donde puedes apreciar un avance espectacular y rápido. Después, el deporte te ayuda a mantenerlo motivado, afianzar esa otra educación alterna», comparte con una sonrisa en el rostro.
Yanaisy considera que el proyecto «Inclusión social de niños, niñas, adolescentes y jóvenes con trastorno del espectro de autismo mediante el deporte» es una experiencia «bonita y certera» que ayuda a enseñar a familias, personal docente y a la sociedad en general sobre la inclusión de niños con autismo.
«Hay que enseñarles qué hacer. El deporte ha ayudado a eso. Se les ha mostrado el camino, tanto a familiares como profesores, para un cambio de concepción del trabajo con personas con TEA», afirma con convicción Yanaisy.
Fuente: Unicef







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