ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Ellos son imprescindibles en el triunfo de los campeones. Foto: Ricardo López Hevia

Hay medallistas de oro que nunca se han subido a un podio de premiaciones, tampoco aparecen en grandes titulares de la prensa ni en los espacios de la televisión. Ni siquiera el boom de las redes sociales les da un cariñito. Ellos no son famosos.
El hijo de Caridad y Lázaro se graduó de técnico medio en sistema eléctrico industrial, en Cuidad Libertad, en el municipio habanero de Marianao. Allí empezó a ganarse su primera presea dorada, porque vencer esos estudios lo llevó luego a un mundo que lo apasionaba.
Pero antes estuvo en Angola, no de electricista. «Fui como soldado, siempre en la frontera con Namibia, asegurando todo lo necesario para nuestras tropas; una experiencia que marcó mi formación». En esa solidaria y altruista gesta, también escaló a lo más alto del podio.
A su regreso, de pronto se vio, en 1985, como uno de los protagonistas de la cancha. Estaba muy cerca de ella, para garantizar que las luces fueran parejas, que los relojes funcionaran bien, que la energía no les fallara a los equipos de la actividad. En medio de esas labores, comenzó a ver delante de él, casi sintiéndoles la respiración, a los grandes campeones. Lázaro Green Hernández era el electricista de la brigada de mantenimiento de la Ciudad Deportiva.
Cuenta que fue impresionante ver a sus ídolos tan cerca, y saber que estaba allí, «asegurándoles las condiciones para su competencia; me sonaba como que yo era parte de la victoria». No se equivocaba, y esa premisa la ha llevado siempre, hasta hoy cuando, tras pasar por las responsabilidades de administrador, subdirector y director de la Dependencia Interna, y jefe de atm, es el Director de Logística del Inder.
«Cuando cumples funciones como la distribución, coordinación y evaluación de los aseguramientos para el curso escolar en las escuelas de formación deportiva; la de sostener un evento con la calidad requerida, desde el alojamiento, la transportación, así como las exigencias del escenario de competencia, empiezas a darte cuenta de que el esfuerzo que realizas es para el pueblo, el principal destinatario del deporte, y de los grandes resultados de los deportistas, que enorgullecen a todos los cubanos».
Para él, pasar por la brigada de mantenimiento, y por las otras misiones, «es un gran aprendizaje. «Da una dimensión más exacta de qué es lo que se necesita, en el orden de los recursos humanos, para emprender una tarea por grande que sea, o frente a las dificultades que tengamos, a fin de cumplir con lo que se nos encarga. Hoy, por ejemplo, estamos entregados todos los trabajadores a la preparación de la edición 60 de los Juegos Escolares.
«La dirección del Inder lo ha puesto como un programa de desarrollo cuyo nombre es 65 por 60, que no es más que hacer coincidir ese aniversario de la Revolución con esta cita, que llega sin perder la alegría de los niños, de nuestra juventud, y por supuesto, sin perder su objetivo fundacional, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz desplegó su idea, que es el de la participación de nuestros niños, y a partir de ahí la selección de talentos. El nombre no es una ecuación matemática, es el reconocimiento a esa obra que ha sido la Revolución, madre de estos Juegos Escolares, raíces de lo que hoy es una potencia deportiva».
Al preguntarle si se había dedicado a la práctica de algún deporte, respondió: «al softbol, en los encuentros que se hacían en el Inder, entre los trabajadores». ¿Ya no se hacen? «Nos hemos puesto viejos los softbolistas», contestó con una sonrisa.
«Sí, soy industrialista. La pelota nos mueve a todos, es patrimonio cultural de la nación. A veces, al interior de los que trabajamos en el deporte, no es muy bien comprendido, por los recursos que lleva y se le garantizan al beisbol. Pero lo que hacemos es asegurar el deporte más seguido por el pueblo, así que nuestro trabajo con la pelota tiene un fin: el aficionado, es decir la población».
Quise que nos dijera cuál es su deportista favorito, y nos hizo una lista que no cabe en un periódico. Pero, aunque dice que el atletismo, el voleibol y el baloncesto son sus deportes preferidos, primero mencionó a tres peloteros: Omar Linares, Rodolfo Puente y Rey Vicente Anglada.
Desde que era electricista se convirtió en un hombre orquesta, para tocar cualquier instrumento en la vibrante sinfonía deportiva. Matriculó y se graduó en la Universidad del Deporte Cubano; egresó del primer curso internacional de arbitraje de bádminton, y sus compañeros dicen que es un hombre de pico y pala.
«Es que muchas veces, si llega un camión con recursos, me cambio y me pongo a descargarlo, con el resto de los trabajadores, o si hay que limpiar un área, ahí estoy. El éxito de una tarea no es de un solo hombre, es del colectivo, y esos trabajadores no son famosos, pero ganan medallas de oro. No hago más que nadie, pero no se puede estar dando órdenes sin ser ejemplo».

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Javier Pampin Iglesias dijo:

1

29 de abril de 2024

23:08:10


Trabajador ejemplar y con muchas cualidades humanas