Yanielkis Duardo se hizo el mejor regalo en el día de su cumpleaños. Ayer salvó el juego que le dio la victoria a Trinidad en la Copa de Clubes Campeones del Beisbol cubano, frente a la aguerrida tropa de Unión de Reyes.
Según lo ocurrido previo a esta final, las claves del triunfo apuntaban al mejor rendimiento del pitcheo espirituano y a la sobresaliente ofensiva del territorio matancero. Sin embargo, el terreno borró las predicciones.
Ambas escuadras se liaron en un tenso e intenso duelo de tres desafíos y, excepto en el primero, en el que los yumurinos no creyeron en el talante de Serie Nacional del zurdo Ariel Zerquera –a quien vencieron, cómodamente, por 6-1, con excelente trabajo de Andy Quesada, también con registros en la mayor contienda beisbolera del país–, los otros dos desafíos fueron trepidantes.
Los marcadores de 4-3 y 7-6 lo corroboran, pero ambos tuvieron aun más descargas de adrenalina que la que reflejan esos marcadores. En el primero, los Tiburones del sur de Sancti Spíritus ganaban por 3-1, a falta de dos outs, y sus rivales, impulsados por el bate de Eduardo Parreira, empataron el choque con jonrón de este.
En el último desafío, los trinitarios, con cuadrangular de tres carreras de Dunieski Barroso, se pusieron delante en el primer capítulo. Sin embargo, fueron alcanzados. Lograron irse arriba, y en cinco completos vencían por 5-4, mas también les empataron. Se adelantaron por 6-5 en el último acto, el siete, y los atraparon al final de esa escena.
Ahí llegó la lluvia, en la alta de la novena, con dos outs e igual cantidad de corredores de Trinidad en bases, para incrementar el suspenso. No se pudo seguir el domingo, pero ayer, un lanzamiento escapado hizo campeón a los de la localidad del Yayabo.
Para Duardo los galones de más valioso. El pitcher fue decisivo, pues en los dos triunfos de su equipo ganó uno y rescató el decisivo. También preciso, como con los Gallos, Rodolexis Moreno hizo un engarce de leyenda que evitó un nuevo empate en la pizarra, y anotó la de la victoria.
Trinidad, después de tres segundos lugares, el último en 2002, con Yaguajay, es el primer municipio espirituano que logra el título de esta lid, y el noveno del país que se lleva a sus vitrinas el trofeo de campeón.
El estadio 16 de abril, de Unión de Reyes, no pudo ver a los suyos coronarse, pero sí empoderó, desde el municipio, a la pelota. Este es un certamen que regresa después de 16 años, pero que se vuelve imprescindible, porque se vive desde el pueblo y en el propio pueblo. Cuidarlo, mejorarlo y priorizarlo se revertirá en futuros jonrones.






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