ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Cubadebate

Es cierto que el beisbol está en deuda, y nadie mejor que quienes tienen la responsabilidad con este deporte, que pasa por las venas de nuestra nacionalidad, para saberlo. Fue 2023 un año tenso e intenso, con más sinsabores que alegrías, aunque las del V Clásico Mundial nos transportaron hacia la verdadera Élite de la pelota, al culminar en la cuarta posición, con el Team Asere, el equipo de la familia cubana.

Pero hoy, cuando conocíamos, por parte de la Dirección Nacional de las bolas y los strikes, la lista de los más destacados del calendario próximo a expirar, pensamos que, si un deportista merece el reconocimiento, al margen de que se ponche, se le caiga un fly o no empuje la carrera decisiva, ese es el pelotero cubano.

Es muy destacado estar todo el año, literalmente así, todo el año, sobre el terreno, o preparándose para entrar en este, para darle a la afición el fruto de sus esfuerzos. Muchos pasan de los diez meses alejados de sus familias. Por ejemplo, la tan críticamente señalada, y con razón, II Liga Élite, tiene jugadores que recorrieron cinco meses de la 62 Serie Nacional, incluyendo el entrenamiento en pos de enrolarse en ella, que es más de un mes, y para el actual torneo también tuvieron que reportarse antes.

Al menos 72 beisbolistas que se desempeñan en ella no son de la provincia a la que están representando ahora, lo cual exige un sacrificio aún más elevado, a fin de que tengamos la mejor pelota, si bien no se ha logrado que sea la que esté presente en el espectáculo.

Pero ahí están ellos, cada noche o tarde, fin de semana incluido, sobre la grama, en representación de aquel que le exige, disfruta o sufre un jonrón o ponche suyo.

Es la pelota la única capaz de movilizarnos tras esa esférica blanca, caprichosa a veces, enigmática siempre, pero bendecida por cada cubana y cubano que ama esta tierra. Entonces, la responsabilidad del pelotero es la más grande, saberse trascendental en la vida de la población es un compromiso y, al propio tiempo, un estímulo.

Por eso hoy, al margen de los que sobresalen, hay que reconocerlos a todos, también a los que, en edades tempranas, que deberían jugar mucho más, para lo cual la arquitectura del edificio pelota cubana ha de reestructurarse.

A la par de la exigencia que nos lleva a criticarlos , en cada esquina, casa, centro laboral, en las páginas de los periódicos o los espacios de radio y televisión, seamos capaces hoy, por la grandeza de su entrega, de reconocerlos después de otro año duro. Creo no ser el único que cifra las esperanzas en que el beisbol nos devolverá la sonrisa.

Por el momento, nos regaló una reñidísima 62 Serie Nacional, un Clásico Mundial para la historia y, aun cuando la ii Liga Élite está lejos de parecerse a su nombre, nos tiene con cinco de los seis equipos, a falta de 12 juegos, en cerrada pugna por la postemporada. Y ojo, Santiago de Cuba no está eliminado.

Aplaudamos entonces al equipo juvenil de Beisbol5, campeón mundial, seleccionado como el mejor del año; al torpedero Erisbel Arruebarruena, el jugador más destacado, y a Raidel Martínez, elegido el mejor contratado. También los justos reconocimientos a Roel Santos, Yoelkis Guibert, Dayán García, Yadil Mujica, Yoennis Yera, Carlos Juan Viera, Liván Moinelo y Ariel Martínez.

En medio de lo justo, las palmas también para los matanceros Yera y José Noroña, los más destacados de las subseries cinco y seis de la Liga Élite.

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