ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: CNN

A la edad de 13 años, Magnus Carlsen ya era Gran Maestro y fue el ajedrecista más joven en lograr el puesto número uno del mundo, con 19. Además, es el segundo jugador más bisoño en superar los 2 800 puntos Elo, superado por Alireza Firouzja, en 2021. En la lista de abril de 2014, Carlsen alcanzó los 2882 puntos Elo, la cifra más alta hasta hoy, al superar los 2851 de Garry Kaspárov, en julio de 1999.

Nadie pone en duda el genio del noruego. Los científicos lo colocan con un coeficiente intelectual de 186, un punto por debajo de Albert Einstein, pero pareciera que todo se esfuma ante una derrota. Dicho con un refrán popular: lo que hace con la cabeza, lo destruye con los pies.

Quien fuese bautizado como niño prodigio no solo suele ser noticia cuando gana, con ese alto vuelo de imaginación y creación.

En la apertura de la tercera edición del Master de Qatar, a nueve rondas de partidas clásicas, con 160 jugadores, entre ellos ocho del Top-Ten, Carlsen batió, brillantemente, al talentoso indio L.R. Srihari, de 18 años. Lo hizo en 23 jugadas de una miniatura (en la jerga del ajedrez se denomina así a una partida que finaliza antes del límite de 25 jugadas).

Pero 24 horas después, el noruego, quien en 2021 renunció a la defensa de su corona por desavenencias con la FIDE, volvió a ser el centro de atención por sus declaraciones tras caer, de manera imprevista ante el kazajo Alisher Suleymenov, de 22 años.

Recibió una paliza en el tablero, donde fue superado en 31 movimientos frente a un contrario que se instala en el puesto 578 del ranking de la FIDE, a 327 puntos de Elo del N°1 del mundo. Pero la novedad no fue la derrota, pues él suele perder dos o tres juegos al año, aunque conserva entre 2019 y 2020 un récord de 125 partidas sin derrotas, sino los motivos que expuso para justificarla.

«Estaba completamente destrozado en mi juego. Esto no es para acusar a mi oponente de nada, quien jugó un juego increíble y merecía ganar honestamente», dijo, pero en X completó: «Tan pronto como vi que mi rival llevaba un reloj, al principio del juego, perdí mi capacidad de concentración. Asumo la responsabilidad de mi incapacidad para lidiar con esos pensamientos adecuadamente, pero también es increíblemente frustrante ver que los organizadores aún no se toman en serio la lucha contra las trampas».

Hasta hace unos meses, mantuvo un conflicto con el Gran Maestro norteamericano Hans Niemann, al que acusó de valerse de algún artilugio electrónico, en 2022. Luego de ello, cuando volvieron a enfrentarse, Carlsen optó por abandonar en la primera jugada a modo de protesta por la continuidad del jugador en el torneo.

El periodista noruego, Tarjei Svensen, cronicaba el suceso como la peor derrota de Carlsen en los últimos 15 años. Quizá sea exagerado verlo así, porque en el deporte se gana y se pierde por igual. Pero la idea no es tan descabellada, al ver como el noruego se aburre de ganar, pero no sabe cómo perder.

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