ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Ricardo López Hevia

Ayer recibió el título Honoris Causa de la Universidad del Deporte Cubano un hombre de infinita fe en la victoria; un hombre que jamás se rindió, un hombre de quien toda su humanidad es causa de honor, un buen hombre, humilde, negro.

Sí, el pergamino honorífico se otorga por las contribuciones académicas en un campo específico del saber, y por sus aportes a la comunidad. Sin embargo, en él, su vida toda es merecedora de tan encumbrado abolengo.

Cuando se es el orfebre de más de 30 medallas de oro olímpicas y 70 en campeonatos mundiales, uno piensa en un ser de otro mundo. Pero no, nació en Cuba, no en la de hoy, sino en aquella en la que alguien como él era destinatario de la discriminación.

Vendió miles de cucuruchos de maní y periódicos en Santiago de Cuba, y limpió y lustró una infinidad de zapatos para pagar sus estudios y sustentar a su familia. Aun así, no pudo terminar la escuela primaria, mas no claudicó ante la pobreza; su avidez de conocimientos era mayor que la falta de un pedazo de pan.

Ya en la Cuba revolucionaria fue mecánico en el Ministerio de Salud Pública, y como conocía el deporte, porque el asma lo llevó a él para combatirla, al terminar su jornada, comenzaba otra, en el gimnasio de su barrio, en la calle Agua Dulce, en el municipio habanero del Cerro. Allí Alcides Sagarra Carón gestó la invencibilidad del boxeo cubano, el título de Doctor en Ciencias Pedagógicas que recibió en 1992, y el Honoris Causa que la Universidad del Deporte le otorgó ayer, en el aniversario 50 de esa casa de altos estudios.

Se prestigia el recinto académico con esta entrega al Héroe Nacional del Trabajo, porque allí mismo, en sus aulas, había dicho que «la escuela cubana de boxeo es un centro de campeones, porque en ella no solo lanzamos golpes, sino que pasamos por un proceso de entrenamiento integral que involucra al maestro y al deportista como una unidad».

Llevó a sus alumnos a reconocerse ellos mismos, en el orden biológico, técnico, táctico, físico, pero también sicológico. «De nada vale saber las virtudes del oponente, si no sabes en qué punto eres más fuerte que él», aseguró. Hizo del boxeo una ciencia, y una culta y excepcional manera de educar, aunque cuando asumió como director técnico de la selección nacional, en 1964, apenas había obtenido su certificado de la enseñanza primaria, pero fomentó una gran sed de conocimiento en su cuerpo técnico, y en sus pupilos.

Ayer sus compañeros, su familia, las autoridades del Inder y de la Universidad, sus amigos, pero sobre todo su pueblo, volvió a verlo en lo más alto del podio, que es como su casa; porque Sagarra es invencible, y su ejemplo y su honor lo hacen ser de esos seres imprescindibles a los que cantó Bertolt Brecht en sus versos, porque él es de «los que luchan todos los días, y son mejores».

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Lázaro Levantate y anda dijo:

1

13 de octubre de 2023

18:36:23


FELICIDADES AL PROFESOR DE PROFESORES, HACE MUCHO TIEMPO SE LO MERECÍA, el DEMOSTRÓ en la TEORÍA y la PRÁCTICA ser un GENIO de su PROFESIÓN, como lo FUE RONALDO VEITÍA, como lo SON los que DIRIGEN la LUCHA, el ELITISTA CANOTAJE y los del TRIPLE SALTO.