Las selecciones nacionales masculina y femenina de boxeo han realizado una fructífera base de preparación en Francia, de cara a su incursión en los cercanos Juegos Panamericanos de Santiago de Chile.
En la capital sudamericana, los objetivos de ambas escuadras transitarán por caminos distintos. Los hombres, con siete figuras, buscarán reinar en el apartado por naciones, mientras las mujeres, con tres representantes, seguirán acumulando experiencia internacional en su primer año en el ring.
Este no ha sido el mejor año del boxeo. En el sector varonil no se alcanzó la corona por naciones en el Campeonato Mundial, mientras en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en San Salvador, no se cumplieron los pronósticos.
Por eso, el cuerpo técnico ha apelado a toda su experiencia para cerrar el calendario internacional con una gran imagen en la lid continental. Efectuar bases de preparación permite modelar las condiciones físicas y boxísticas de los púgiles, de ahí que lo importante no sean los resultados de los combates en suelo francés. Lo primordial es divisar los errores técnicos de hoy, para que no sean causas mañana. Es decir, se trata de llegar, en el orden técnico, lo más pulido posible a tierras sudamericanas.
El escenario de los Panamericanos será difícil, pues en la región hay medallistas olímpicos y mundiales. Enfrentar a un peleador cubano es un extra motivacional para cualquier adversario conocedor de la calidad acumulada por los de la Mayor de las Antillas.
Alejandro Claro (51 kg), Saidel Horta (57 kg), Lázaro Álvarez (63,5 kg), Jorge Cuéllar (71 kg), Arlen López (80 kg), Julio César La Cruz (92 kg) y Fernando Arzola (+92) están en condiciones para subir al podio panamericano. La interrogante es si escalarán hasta lo más alto.
Para el conjunto femenino esta será su mayor prueba de fuego hasta el presente, porque ese boxeo tiene gran nivel en el continente. Cuba en estos momentos pasa por un proceso de aprendizaje, con atletas que provienen de otros deportes, o muchachas muy jóvenes.
Una medalla de Legnis Calá (57 kg), Arianne Imbert (66 kg) o Jaqueline Stornel (75 kg) es difícil, pero no imposible. Para ellas los Panamericanos serán un certamen de enseñanza, y así lo deben interiorizar, sin ningún tipo de presión.






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