Estados Unidos volvió a vetar el derecho legítimo, reconocido en la Carta Olímpica, de los deportistas cubanos. El más reciente despropósito ocurrió el pasado fin de semana, cuando a los tres clasificados de la Mayor de las Antillas a la final de la Liga del Diamante del atletismo les fuera impedido participar en esa lid, celebrada en la ciudad de Eugene, pues no recibieron las visas para viajar a ese país.
El texto normativo del ente deportivo mundial, en su apartado Principios fundamentales del olimpismo, fija en su cuarto párrafo que «la práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio».
Agrega, en el sexto, que «el disfrute de los derechos y libertades establecidos en esta Carta Olímpica debe garantizarse sin ningún tipo de discriminación, ya sea por raza, color, sexo, orientación sexual, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, riqueza, nacimiento u otra condición».
Según ese cuerpo normativo, las tres principales partes constitutivas del Movimiento Olímpico son el Comité Olímpico Internacional (COI), las federaciones deportivas internacionales (FI) y los comités olímpicos nacionales (CON). En consecuencia, la organización rectora del atletismo mundial y el con anfitrión de cada justa han de exigir, de acuerdo con la Carta Olímpica, la participación, por demás ganada, de los atletas de cada nación.
No cumplir con estos postulados privó a Leyanis Pérez y, a Liadagmis Povea de volver a enfrentar, en Eugene, a la sin par venezolana Yulimar Rojas, en la justa de triple salto, y a Luis Enrique Zayas, de presentarse, después de su marca personal de 2,33 centímetros en el Mundial de Budapest, en el concurso de salto de altura.
Rolando Charroo Estrada, comisionado nacional de Atletismo, en declaraciones a Jit, dijo que, «aunque se conocía que tendrían posibilidades de llegar a la final, por sus resultados, no fue hasta el 31 de agosto que se recibió la comunicación oficial de los organizadores del circuito. Ese mismo día los tres atletas habían participado en la parada de la Liga del Diamante, celebrada en la ciudad suiza de Zúrich. Solo a partir de ese momento se podía proceder a la solicitud de las visas».
Afirmó que, tras esa lid, los tres se trasladaron hacia España, donde habían estado concentrados previo al certamen mundial, para emprender el regreso a Cuba. Expresó que en ese país intentaron realizar las solicitudes de visa, pero la negativa fue la respuesta, porque «solo existen citas disponibles para 2025». No se trata de turismo ni de negocios, sino de un derecho, por el cual tienen que velar los organizadores de cualquier competencia deportiva internacional.
Charroo explicó que intentaron hacer los trámites en la legación estadounidense en La Habana, entidad que pactó una cita para el 12 de septiembre. Los atletas y sus entrenadores acudieron a la sede diplomática, y fueron eliminados sin competir ante la clásica respuesta de las autoridades de que «sus solicitudes quedaban bajo un proceso administrativo».
El COI, que en estos momentos mantiene a comités nacionales sancionados o suspendidos, por supuesta violación de la Carta Olímpica, debería considerar hacer lo mismo frente a hechos de este tipo que no garantizan la presencia en competiciones internacionales a quienes se han ganado ese derecho, y perjudican a la principal figura del movimiento olímpico: el atleta.






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