Los escándalos sexistas en el mundo del deporte son una triste tendencia. Algunos más sonados que otros, pero fue algo que por mucho tiempo estuvo escondido debajo de la alfombra.
Ahora está en jaque el mundo del ajedrez. Recientemente, decenas de jugadoras francesas denunciaron haber sufrido agresiones sexuales, testimonios que se suman a la polémica sobre la prohibición de la Federación Internacional a ajedrecistas trans.
El 3 de agosto, 14 jugadoras francesas denunciaron, en carta pública, haber sido víctimas de «violencias sexuales, verbales, ya sea de forma escrita o física, por parte de otros ajedrecistas, entrenadores, árbitros o dirigentes».
Las firmantes decían estar «convencidas de que el acoso y agresiones siguen siendo actualmente el principal motivo por el que mujeres, jóvenes y adolescentes dejan de jugar».
El abuso sexual no se limita solo, como pudieran pensar algunos, a deportes cuya actividad física y focos mediáticos son mayores, como son la gimnasia o el tenis.
No es la primera vez que ocurre. Recientemente, la estelar trebejista Susan Polgar alegaba en sus redes sociales: «hay muchos misóginos en serie, pervertidos, chovinistas y sexistas..., incluidos algunos en puestos muy altos en varias federaciones, que se aprovechan y abusan de las mujeres en el mundo del ajedrez.
«El tema ya estaba en el aire, pero la carta abierta de las francesas nos ha despertado», admitió el vicepresidente de la Federación Francesa de Ajedrez (FFE, por su sigla en francés), Jean-Baptiste Mullon, quien mostró su apoyo a las firmantes.
La FFE ya inició, el año pasado, una colaboración con una asociación especializada, y también trabaja con la unidad del Ministerio de Deportes encargada de recibir denuncias de abusos, sentenció.






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