ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Ricardo López Hevia

Reza un adagio que de los segundos lugares nadie se acuerda. Si por ello nos guiamos, estaríamos cometiendo una injusticia, olvidando a un Industriales que supo salir del sótano hasta obtener el subcampeonato de la pelota cubana.
Conversando con su mánager, Guillermo Carmona, comenta una frase particular, dicha por Napoleón Bonaparte: «La victoria tiene cien padres, pero la derrota es huérfana». Por esa razón, y como en 1999, asume la responsabilidad de su derrota en la final.
Lo que quizá desconozca el general de los azules es que no es tan así. Pese a perder nuevamente una final, puede que esta sea la que más sabor a gloria tenga, dado que Industriales no llegaba a esta instancia desde hacía más de una década.
Tras concluir la Serie 62, Granma le lanza un reto más al mánager: una entrevista a nueve entradas. ¡Play ball!
Industriales no tuvo un buen inicio de campaña, y luego acabó en el segundo lugar de la tabla general. ¿A qué se debió?
–La clave estuvo en la unidad del equipo. Hubo mucha disciplina y colectivismo. Cuando todos los miembros se enfocan en un solo objetivo, eso siempre deja buenos resultados.
–¿Existió desánimo en el equipo?
–Fue complicado. Al inicio yo no estaba, pero mantuve comunicación con el grupo. Por aquel entonces le dije a Malleta que no se dejara barrer en la subserie, ni que acabase 4-1.
«El equipo mantuvo la fe y el espíritu de ganar. Sabían que todo aquello era una racha negativa, y que pronto se verían los resultados».
–¿Qué cree que faltó para ganar?
–Ofensiva. Rindió muy poco para un play off. El resto nos respondió, incluido el pitcheo: quienes tuvieron su oportunidad, jugaron buen papel.
«Todo el mérito al equipo de Las Tunas, que llegó en muy buen momento. Si hubiéramos estado a su altura, habría sido más reñido».
–Tras 14 juegos previos, ¿pesó la forma física en la final?
–De alguna forma sí, sobre todo en el pitcheo, donde tuvimos cuatro o cinco lanzadores que fueron los de más actividad.
–Llega por segunda vez a una final en la pelota cubana después de la temporada 1998-1999. ¿Cuánto ha cambiado el contexto de la pelota cubana desde entonces?
–Hoy hay mucho desnivel en los equipos, y por tanto la calidad ha bajado. No obstante, me gustó mucho la rivalidad que existió en esta postemporada. Eso ayudó a mantener la motivación.
–¿Y el Carmona estratega de aquella ocasión?
–Era joven y con un carácter eufórico. Con la experiencia, me he vuelto más analítico, aunque no sea de mucho agrado mi forma de dirigir. A las personas les gustan los mánagers que sean protagonistas en el terreno; pero yo le doy participación a todo mi colectivo, y que los entrenadores hagan su función.
–Se dice que un equipo gana o pierde según la gestión de su directiva…
–El director técnico es el responsable de todo. En el año 1999, tras perder con Santiago de Cuba, dije que toda la culpa era mía. En estos momentos tampoco esquivo mis responsabilidades. No me escapo, y asumo que tengo que ver con la derrota. El deporte es así.
–A inicios de la temporada, usted declaraba que esta sería su última. Después del resultado, ¿mantiene esa postura?
–Dije al inicio que, ganase o perdiera, este sería mi último año. Trabajaré en la Liga Élite, que hemos ganado por derecho propio, pero después las autoridades deberían pensar en mi sucesor.
–¿Se retira del beisbol o solo de la dirección técnica?
–No puedo retirarme del beisbol, esa es mi vida. Después quiero cumplir otras funciones, pero si en el equipo me piden ayuda, con mucho gusto se la brindo.

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Alexei Peña Torres dijo:

1

21 de agosto de 2023

10:48:42


La Afición es muy Cruel cuando las cosas no salen bien.