Lo mejor que tiene la pelota es que todos sabemos de ella, o al menos creemos conocerla desde la a hasta la z. Recuerdo una conversación con un director de equipo de nuestras series nacionales, en la que me dijo: desde afuera se ve mucho, donde hay que ver, y bien, es desde adentro.
No sé si aquello era para quitarse algo de responsabilidad, lo cual resultaba imposible cuando se decide qué hacer delante de miles de personas, o si simplemente es una verdad tan grande como un jonrón por encima del jardín central.
Creo más en lo último, aunque a veces, a los que estamos afuera se nos nubla la vista. Por ejemplo, en estas mismas páginas, en las ediciones de los días 19 y 20 de julio, al emitir los argumentos de nuestros vaticinios ante los play off semifinales, sostuvimos la condición de favoritos de Matanzas sobre Las Tunas y de Santiago de Cuba sobre Industriales. Ninguno de los dos está en la final. Sin comentarios.
Hoy, la profesión nos convoca a un nuevo ejercicio de pronósticos, porque parte del entramado cultural de la pelota son los juicios de periodistas, comentarista y especialistas, y, principalmente, de los aficionados. Ellos son la savia que nutre a un tribunal social que, aunque no esté dentro del terreno, tiene saberes infinitos. Y ese, justamente, es la esencia del beisbol como patrimonio cultural de la nación.

Así que no hay manera de escapar, hay que opinar y someterse al veredicto de tan ilustres jueces.
Después de la demostración durante toda la campaña y la forma en que resolvieron los play off de cuartos de final, incluyendo pasar por encima de uno de los equipos más completos de la lid, Matanzas, los Leñadores tuneros son nuestros favoritos. Sin embargo, en la temporada, aun cuando fue reñida la porfía, cayeron tres veces de cinco ante los Leones de Industriales, como aparece en el gráfico de los principales indicadores en su enfrentamiento en el candelario regular.

Paradójicamente, siendo la escuadra más bateadora de la lid, produjeron mucho menos que los capitalinos, a la defensa estuvieron parejos, y en el más nivelado aspecto entre los dos, el pitcheo, superaron ampliamente a sus adversarios: 2,61 por 4,20 de efectividad.
A juzgar por nuestros argumentos de semifinales, esta profecía podría favorecer más a los azules que a los dueños del bosque.






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