Matanzas.–Renner Rivero no le dio ninguna explicación milagrosa a su resultado del pasado lunes y solo se limitó a decir que se sentía muy feliz por haber propinado un juego de cero hits-cero carreras a Pinar del Río. «Así es la pelota, hay días malos y buenos, y ese ha sido el mejor de mi carrera», dijo.
«Es un gran equipo, con peloteros de calidad, lo respeto mucho, pero le suelo trabajar bien», afirmó el joven del poblado de Bermeja, en el municipio matancero de Unión de Reyes.
Sin restarle méritos a su desempeño, reconoció que en un partido así hace falta también un poquito de suerte, y recordó que grandes estrellas se retiraron sin conseguirlo. Ponderó los fildeos de Aníbal Medina y Edel Tamayo, claves en la victoria y la proeza.
Comentó que cumplió al pie de la letra la estrategia trazada de conjunto con su entrenador, y pese a la molestia en un dedo de la mano de lanzar, gozó de exquisito control y mucha seguridad. «No me fue difícil bordear la zona de strike, tampoco cerrar a los bateadores con envíos sobre lo bajo y combinando la recta con la slider y el cambio de bola.
«Les lancé a todos con el único deseo de que no llegaran a primera. En un juego como ese, lo importante es no perder la concentración».
Pero después… «Lo disfruté mucho, desde el abrazo de mis compañeros, y las llamadas de mi mamá y de otros familiares, y los amigos de Bermeja. Me sentí admirado por los demás.
«Lo que queda por delante es enfocarme cada vez mejor y entrenar duro para seguir creciendo como pitcher, y aportar más a la aspiración de nuestro equipo de ganar el título».






COMENTAR
Responder comentario