Tal vez para algunos fue una sorpresa la coronación del Gran Maestro villaclareño Elier Miranda Mesa como nuevo monarca del ajedrez cubano, cuya conquista tuvo lugar en el último campeonato nacional, celebrado en Holguín. Sin embargo, para los más entendidos, ese resultado es fruto de una labor en ascenso y del esfuerzo personal de un trebejista que, a pesar de su juventud, ha demostrado un talento innato para el juego ciencia.
Cuenta Anita, su mamá, que su hijo era un niño muy tranquilo, que le gustaba jugar con los muchachos del barrio. Ya a los cinco años, ante su inclinación por el ajedrez, lo llevó a la academia municipal de Caibarién, en la que había un entrenador muy talentoso llamado Román Lugones, quien tomó de la mano al pequeño Elier y lo convirtió en lo que es hoy, un tremendo jugador.
Su progresión fue bastante rápida. Ya en 2010 y 2011, el ídolo de la Villa Blanca se había coronado como campeón nacional en las categorías pioneril, escolar y juvenil. Fue Maestro FIDE en 2009, con apenas 16 años. Seis años más tarde se convierte en Maestro Internacional de ajedrez y en 2019, en Gran Maestro.
Sobre el éxito obtenido, dijo que entre sus sueños estaban, primero ser Gran Maestro, y después alcanzar la condición de campeón nacional, ambas metas cumplidas.
«Siempre pensé que ese sería un torneo muy reñido por la paridad existente entre todos los jugadores, aunque pensaba que cualquiera de los integrantes del equipo olímpico, entre ellos los gm Carlos Daniel Albornoz, Isán Ortiz, Omar Almeida o Luis Ernesto Quesada, entre otros, podía acceder al trono. Sin embargo, algo me decía que yo, aunque no era favorito, también tenía posibilidades, por eso utilicé la estrategia de ir jugando fuerte partida a partida y así llegó el resultado que me ha colmado de alegría», dijo Elier Miranda.
Acerca de los trebejistas que más han influido en su formación señaló que ha estudiado a muchos, entre ellos, por supuesto a José Raúl Capablanca, del que conoce casi todas sus partidas, además de Anatoli Karpov y Magnus Carlsen, a quien considera un jugador muy completo. Del ámbito nacional tiene como referentes por la solidez de su juego a Leinier Domínguez, Lázaro Bruzón, Jesús Nogueiras y Yuniesky Quesada.
Acerca de sus métodos de entrenamiento, señala que hoy es imposible prescindir de internet y de las máquinas, las que cuentan con muchos programas avanzados que resultan vitales y han revolucionado el ajedrez.
Al preguntarle sobre cuál fue la partida más difícil del nacional en el que conquistó el pergamino dijo que la sostenida contra Isán Ortiz, pues estuvo en desventaja la mayor parte del tiempo, y al lograr salvarla se dio cuenta de que podía luchar por el título.
Respecto a su elo actual expresó que es de 2 517, lo cual sería un récord personal, aunque para él ahora el reto es establecerse sobre los 2 500 y más adelante seguir creciendo.
Las próximas metas del flamante campeón del ajedrez cubano es lograr actuaciones decorosas en el abierto de México, que se jugará en abril. Luego, en mayo, intervendrá en el Capablanca y es muy posible su participación en el Continental, que tendrá como sede a República Dominicana, evento que dará plazas para la Copa del Mundo.






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