El deporte, dijo el Barón Pierre de Coubertin –restaurador de los Juegos Olímpicos en la era moderna–, es una emulación pacífica de las fuerzas controladas. Pierde su naturaleza si da lugar a la discriminación y el trato selectivo sobre algún atleta o equipo.
Cualquier deportista podría participar, con igualdad de derechos y oportunidades –si vencen los exigentes sistemas clasificatorios–, en las lides cumbres de cualquier disciplina. Así sucede en el Clásico Mundial de Beisbol, máxima competencia de la pelota en el mundo.
Sin embargo, Estados Unidos, país que acogerá las tres fases, y del cual una de sus entidades deportivas, la Mayor League Baseball (MLB), es co-organizadora de esa cita, pasa por encima de esos postulados, a fin de atentar contra Cuba por razones políticas.
Lo hace como parte de su obstinada guerra multidimensional contra la Isla, en el empeño de dominar sus destinos y derrocar la Revolución. Usan el deporte para eso.
Son bochornosas y cobardes las restricciones que el Gobierno de EE. UU. –según informó la Federación Cubana de Beisbol– ha impuesto a los atletas que antes benefició con «una licencia» para integrar el equipo de la Mayor de las Antillas al Clásico Mundial.
Que los peloteros cubanos de la MLB o residentes en Estados Unidos no puedan incorporarse hasta el 3 de marzo al equipo, que no puedan entrenar juntos ni celebrar partidos de preparación, incluso fuera de Cuba, además de injusto, discriminatorio e ilegal ante la letra de la Carta Olímpica, es un síndrome del miedo, ya no a sufrir un revés en el terreno, sino al significado de ver a los cubanos unidos en la causa noble de representar a su país, aunque sea en una competencia deportiva.
Los que juegan allá le han aportado prestigio a la MLB, y aquel Gobierno lo sabe; sin embargo, aunque la mayoría de los apasionados del beisbol en EE. UU. prefieren una normal inserción de los antillanos en su pelota, las cúpulas de poder lo obstaculizan, pues no conviene a su política anacrónica respecto al archipiélago.
La obsesión no es paranoia: han focalizado, también en el beisbol, su diferendo político con Cuba. Vaya signo de impotencia.






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Manfred Figueredo dijo:
1
24 de enero de 2023
03:49:36
José Mastrapa dijo:
2
24 de enero de 2023
09:49:50
Luis E dijo:
3
24 de enero de 2023
14:13:45
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