No impresiona por su físico (1,74 metros), pero cuando se ve sobre la cancha al delantero Jorge Villalón, resalta su buena ubicación entre la defensa para desmarcarse y tener posibilidades de remate al arco. Quizá, esa sea la mejor de las cualidades que posee el futbolista de Santiago de Cuba.
A sus 32 años el artillero de los Diablos rojos firmó una de sus mejores temporadas en el recién concluido 106 Campeonato Nacional, en el cual alcanzó 19 goles, dos menos que el líder, el artemiseño Yasnay Rivero. El aporte ofensivo del «Villa» le valió a su escuadra para conquistar el torneo Apertura y ser finalista del Clausura.
Para el atacante la clave ha estado en el enfoque que le pone día a día a los entrenamientos, apoyándose en el consejo que le dan sus preparadores. A pesar de su buen rendimiento, Villalón no se preocupa en saber si será llamado en un futuro a las filas de la selección nacional.
«Mi mente está en hacer las cosas bien con Santiago, lo demás no depende de mí. Solo queda esperar con tranquilidad un nuevo llamado. Si no llega, la concentración sigue puesta en aportar a mi equipo».
Acerca del buen trabajo que ha mostrado Santiago de Cuba en los últimos años, el número 9 dijo que la mezcla de experimentados con jóvenes valores ha sido el eje para ser el plantel con mayor solidez a nivel nacional.
«Pienso que todos los que se han puesto la camiseta de los Diablos rojos en los últimos seis años se han integrado muy bien. Siempre hemos tenido muy claro nuestros objetivos y por eso hemos ganado varios campeonatos nacionales».
Villalón repasa su carrera y asegura que le quedan varios años para aportar a la causa de su escuadra.
«Antes yo era más rápido, tenía mucha habilidad con el balón. Pero el tiempo no pasa por gusto, por lo que hay que adaptarse a las nuevas dinámicas. Ahora estoy más en el área, moviéndome constantemente para desconcentrar a los zagueros. Esa buena ubicación me permite marcar de cabeza con frecuencia a pesar que no soy muy alto». Le reconforta saber que los goles no faltarán en Santiago de Cuba cuando él no esté en cancha, porque el trabajo en la base se ha hecho muy bien, y al conjunto principal siempre llegan, temporada tras temporada, dos o tres jugadores con un futuro promisorio.
«Todas las áreas de juego las tenemos cubiertas. La inyección de la juventud está presente y nosotros, los más veteranos, les enseñamos a jugar con garra y fortaleza mental. El sacrificio que hemos hecho está recompensado con títulos».







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