Una vez más la política agresiva de Estados Unidos, su arcaico y genocida bloqueo económico, comercial y financiero, se antepone a la noble aspiración del pueblo cubano. «Desde hace meses, la Federación Cubana de Beisbol (FCB) anunció, públicamente, y lo ha reiterado en múltiples oportunidades, la voluntad de conformar un equipo para el Clásico, resultante de la convocatoria a jugadores cubanos participantes en nuestros campeonatos nacionales y en otras ligas del mundo, incluida la MLB», afirmó Juan Reinaldo Pérez Pardo, titular de la FCB.
«Ahora se nos informa que para eso se requiere, también, de un permiso del Gobierno norteamericano», acotó Pérez Pardo y agregó que la FCB, incluso, ha divulgado a la afición y a la opinión pública los nombres de los atletas que han confirmado su disposición a integrar el equipo, como lo han hecho todas las demás selecciones.
Sobre el tema, el viceministro de Relaciones Exteriores le respondió, ayer mismo, a Reuters, que «en Estados Unidos todo lo que esté vinculado con Cuba está prohibido: comerciar, viajar, tomarse un trago en Cuba, y hasta jugar beisbol si uno vive en Estados Unidos». Lo que está ocurriendo hoy, cuando no se cuenta con ese permiso, es que Estados Unidos está impidiendo que algunos de los mejores jugadores del equipo de Cuba participen en el próximo Clásico Mundial, afirmó.
En las últimas horas, el Gobierno de ese país emitió la autorización para que Cuba participara en el evento. Hay que apuntar que la Mayor de las Antillas es la única nación que necesita de esa condición, justamente por la hostilidad de esa administración, pues una de sus empresas, la MLB, es coorganizadora del certamen.
Por no contar, hasta el momento, con esa autorización, Cuba no había sido invitada a participar en la fase preparatoria del evento que ya se venía desarrollando, y «tampoco se nos había solicitado entregar el listado de los 50 atletas elegibles para conformar el equipo que nos representará, como ya se hizo con el resto de los países que clasificaron», afirmó Pérez Pardo.
Ha sido la tierra que los vio nacer y la que los formó como deportistas la que convocó a sus peloteros para defender, en el terreno, a su bandera en el v Clásico Mundial de Beisbol, en marzo venidero. Sin embargo, ellos, los de las grandes ligas, están sujetos a esa autorización aún no expedida.
Esperemos que la sensatez, la deportividad y el amor sobrepasen las diferencias, para que el reclamo de la afición cubana, es decir, su pueblo, y el de los propios peloteros, se haga realidad, al enfundarse el traje de las cuatro letras. Por lo pronto, Cuba continuará su preparación en busca del mejor resultado.






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