El 0-0, al parecer, comienza a reflejarse en las pizarras de los estadios que acogen la Copa del Mundo Catar-2022. Luego de nueve encuentros disputados, este miércoles llegó el juego número tres de manera seguida sin goles.
Marruecos y Croacia prometía ser un partido entretenido, y solo fue eso, una promesa, porque en realidad se caracterizó por el aburrimiento con el paso de los minutos. Existieron jugadas que llevaron peligro a puerta en uno y otro bando, pero la fluidez y el dinamismo no gozaron de regularidad entre los 22 protagonistas de la cancha.
Los croatas se manejaron con acierto en defensa y su excelente medio campo impuso autoridad, pero la conexión con los delanteros estuvo apagada, apenas existió. Los marroquíes en su lugar, se aproximaron más a la puerta del arquero Dominik Livakovic basándose en la velocidad, pero no hubo recompensa.
Hasta ahora el duelo en cuestión ha sido en el Mundial el de más baja calidad. Faltó hambre por la victoria, el punto que ganó cada escuadra les dejó conformes, aunque luego los futbolistas declaren lo contrario.
A los africanos les viene de maravilla el empate y más cuando sus dos referentes: Hakin Ziyech y Yousset En-Nesyri no mostraron todas sus virtudes.
Croacia necesita mejorar si pretende hacer un gran mundial como ocurrió cuatro años atrás. La apertura de la cancha no se materializó, por ahí puede empezar a corregir su entrenador Zlatko Dali.
El mago Luka Modric trabajó en labores defensivas e intentó construir acciones ofensivas, pero no estaba en su mejor día, fue de más a menos como la mayoría de sus compañeros.
Esperemos no ver otro 0-0 así en los siguientes 55 partidos mundialistas, por el bien del fútbol.






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