Cuando terminen las subseries que comienzan hoy, la I Liga Élite de Beisbol habrá llegado a sus diez primeros desafíos, aunque tres de los seis equipos tengan juegos suspendidos o sellados. Es un buen momento para acercarnos, en el orden colectivo, a la marcha de esta campaña, decisiva en la preparación de un exigente calendario para el ya cercano 2023.
Poco a poco se ha ido recuperando la ofensiva, o la exigencia desde la lomita empieza a flaquear, lo cual ha creado –en otros momentos– en los bateadores una especie de espejismo, al pensar que se van ajustando. Luego, en los certámenes de naciones o clubes, se choca con la dura realidad ante el enigma de cualquier lanzador rival, sea de bolas rápidas, rompientes, o sencillamente, que dé strikes. Ese es el mayor hándicap por el que atraviesa hoy nuestra pelota y, a nuestro modo de ver, uno de los principales objetivos para vencer, para no desbordarnos en casa y quedarnos sin respuestas internacionalmente.

Es probable que la demanda para los maderos crezca en la postemporada de esta primera versión élite. Por ejemplo, si Tabacaleros es uno de los que llega a esa instancia, y si estuvieran disponibles los brazos de los contratados en Japón, habría que batearle a Liván Moinelo, a Raidel Martínez y a Frank Abel Álvarez; quienes no solo tienen un promedio de velocidad superior a los monticulistas que actúan en la Liga Élite, sino que han alcanzado elevados parámetros tácticos en el tratamiento al adversario. Ganaderos, si clasificara, podría contar con su astro Yariel Rodríguez, de iguales características.
Por ahora, la campaña ya compila 284 a la ofensiva, con 78 extrabases, de ellos 19 jonrones, que ciertamente son pocos, pues se va una bola del parque cada 69,6 veces al bate. En el pitcheo, el 3,70 de promedio de carreras limpias por juego es aceptable, aun cuando hay dos planteles, Portuarios (4,57) y Tabacaleros (4,74) más cerca de cinco que de las cuatro inmaculadas por choque de nueve capítulos.
No es halagüeño el WHIP, que mide las acciones negativas de un lanzador, es decir, los contrarios que entran en circulación por su responsabilidad, pues 1,43 embasados por ese concepto, por inning, es ya preocupante. Hasta el momento se dan 4,42 ponches por desafío, y menos de tres boletos por juego (2,87), muy positivo en cuanto al control.
En la primera semana se vio un campo bien custodiado, incluso con un promedio superior a los 980, aunque tras el fin de semana se bajó a 976, todavía aceptable y mucho mejor que el de la pasada 61 Serie Nacional.
En orden individual, dos experimentados peloteros se llevaron el galardón de más valiosos de la primera semana de la lid. Pavel Quesada, como jugador de posición, y Yuen Socarrás, entre los pitchers; ambos enfundados en las franelas de Centrales.
Hoy comenzarán las cuartas subseries de la contienda, con el líder, Ganaderos, recibiendo, en predios espirituanos, a Cafetaleros, conjunto que comparte la cuarta posición con Centrales, que será anfitrión de Tabacaleros, en el Augusto C. Sandino, de Santa Clara. En casa de los campeones nacionales, los Alazanes de Granma, Agricultores, segundo lugar, solo por diferencia de average, actuará, por primera vez, en ese ganador terreno, hospedando a Portuarios, ocupante del sótano de la tabla de posiciones.







COMENTAR
Lázaro dijo:
1
1 de noviembre de 2022
11:51:11
Responder comentario