
El Campeonato Mundial de Atletismo de Oregón-2022 dejó para la jornada del adiós dos récords mundiales que rozan con los límites del ser humano.
Armand Duplantis llegó a Eugene como favorito indiscutible en el salto con pértiga. Sus resultados de los últimos años lo respaldaban: recordista del mundo, con 6,20 metros, establecido en la lid del orbe bajo techo de Belgrado, y campeón olímpico en Tokio-2020, con 6,02. Solo le faltaba el título al aire libre.
El atleta sueco tuvo un fallo sobre los 5,87, cuando al rebasar con amplitud la altura, tumbó la varilla con sus manos. El segundo intento lo libró sin problemas. Ya para los 6,00 metros era el campeón de la justa. Thiago Braz, titular olímpico de Río-2016, había fallado su última posibilidad, mientras el estadounidense Christopher Nilsen y el filipino Ernest John Obiena no pudieron en sus tres oportunidades.
El escenario del Hayward Field quedó listo para que Duplantis volara más alto. Primero saltó 6,06 asegurándose el récord de los campeonatos mundiales, que estaba en poder del australiano Dmitri Markov desde 2001. Luego, el consejo de su padre y entrenador desde las gradas, y de su ídolo de la infancia, Renaud Lavillenie. El listón se elevó hasta los 6.21. Seis minutos marcaba el reloj de la pistilla de salto. Falló.
En el óvalo, Estados Unidos, con Sidney McLaughlin en el cierre, ganaba su decimotercer título, y aún jadeantes las muchachas del relevo 4x400, se reanudó la pértiga para que Duplantis volara sobre los 6.21 metros. ¡Récord mundial!
Si el sueco fue el rey de la jornada final, Tobi Amusan fue la reina. La nigeriana había llegado a la cita mundialista con 12,41 segundos de marca personal en los 100 metros con vallas, cuarto mejor crono del año. En la fase preliminar bajó ese tiempo en 0,01, y fue la mejor de todas. La más cercana registró 12,48, en tanto la recordista del orbe y líder de la temporada, Kendra Harrison, de Estados Unidos, marcó 12,60.
Aunque estaba en los pronósticos que pudiera acceder al podio, era inimaginable lo que aconteció en las semifinales. Ella tampoco lo creyó en el momento. Tobi Amusan destrozó los 12.20 segundos de Harrison. Y no en una o dos centésimas, sino en ocho. ¡12,12!
En la final volvió a hacerlo, esta vez fue ¡12,06! lo que reflejó el reloj. Pero el viento a favor de +2,5 dejó la marca anterior como la mejor de todos los tiempos.
¿Hasta dónde serán capaces de llegar estos seres humanos?

















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