ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de ESPN Digital

Mientras Estados Unidos es el país con más casos confirmados de la COVID-19 en el mundo, más de 70 000 000 de infectados, y por encima de 860 000 fallecidos hasta el 23 de enero, la NBA (Asociación Nacional de Baloncesto) permitió participar en la liga de este año a los jugadores negados a vacunarse.

En un deporte donde el riesgo de contagio es alto, porque el contacto físico es muy fuerte –amén de ser el certamen de mayor calidad entre los de su tipo en el mundo–, sus árbitros y la mayoría del personal participante en la justa tuvieron la obligación de vacunarse, en tanto los baloncestistas quedaban libres de ponerse o no la inyección.

Según el sitio estadounidense ESPN, para el evento, ante la negativa del sindicato de jugadores de hacer firme la decisión de que todos los deportistas se vacunaran, propusieron en cambio varias medidas, como utilizar taquillas separadas dentro del colectivo de un mismo equipo donde hubiera atletas inmunizados y otros no; también comer, volar o viajar en secciones diferentes de los autobuses y aviones. A pesar de la penosa situación del país, estos protocolos fueron a una ríspida discusión, para que el 85 % de los jugadores se inyectaran. ¿Y el 15 % faltante, qué?

Producto de la presión, los no vacunados jugaron esta temporada, aunque debían ser evaluados diariamente en las jornadas de entrenamiento, viajes y para los partidos. Agrega el sitio web que los republicanos Donald Trump y Ted Cruz aplaudieron la decisión de Kirie Irving, de los Brookyn Nets, de negarse a poner su hombro para vacunarse. Sería extraño que ambos no hubieran dado su delirante apoyo a una decisión tan reaccionaria.

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