
En el campo beisbolero se enfrentan dos ejércitos y siempre la victoria y los cintillos del éxito caen en el que dio el jonrón decisivo o en quien sacó de su brazo una joya de pitcheo. Pero cuando se buscan las causas del revés, las miradas apuntan al mismo ser. El jugador gana el juego y el director del equipo los pierde.
Los mentores están claros de ese enorme peso sobre sus hombros, pues ser mánager de un equipo de pelota en Cuba es, por su impacto social, una de las más grandes responsabilidades que se puedan asumir. En la ya cercana 61 Serie Nacional, tres de ellos regresan al puesto de mando y los aficionados comienzan a ilusionarse con una mejor temporada.
Armando Johnson, con la Isla de la Juventud, tiene como mejor aval el tercer puesto de la temporada de 1999, en la cual su elenco dejó fuera al poderoso Pinar del Río de otro genial conductor, Alfonso Urquiola, y luego llegó a tener ventaja de 3-1 en los play off ante el Industriales del hoy guía de esa escuadra, Guillermo Carmona. Aunque los Piratas archivan su actuación cumbre en el segundo escaño de la 54 campaña, de la mano de José Rodríguez Pantoja, Johnson es considerado el timonel histórico de esa tropa. Llega, tras siete años, al lugar donde estuvo por 18 contiendas más dos torneos Superligas, con saldo de 798 victorias con 842 derrotas, en tanto en las postemporadas acumula balance de 16 y 24.
Héctor Hernández es el único que, batuta en mano, ha logrado que un equipo de Holguín se corone campeón nacional, hazaña firmada en 2002, en la 41 Serie Nacional. Veinte años después vuelve a la misma nave, con el mismo objetivo. En 20 campañas ganó 688 juegos y perdió 758, además de salir por la puerta ancha en 11 de los 25 desafíos de postemporada.
Pedro Jova, al frente de Villa Clara en la década de los 90 del siglo pasado, hizo que a su conjunto lo llamaran la Naranja mecánica, cuyos peloteros eran una fábrica de hacer buen beisbol. Aunque parezca absoluto el término, no hubo un equipo como ese en aquella época. Tres títulos consecutivos y dos de sublíderes, cinco finales seguidas así lo confirman. En su condición de conductor venció en 247 de los 411 que dirigió, y en las etapas finales fue aún más efectivo: 24 victorias en 34 posibilidades.
Cuando se les pregunta a los tres que los impulsó a regresar, las respuestas son muy similares. Esa terna ama al beisbol, al equipo de su provincia y a sus aficionados. «Eran continuas las solicitudes de la gente en la calle, de las autoridades. Me debo a la pelota y a los que van al estadio, así que aquí estoy de nuevo, no con aquel equipo de 1999, pero con una juventud a la que le he dicho que cada día discutiremos el campeonato. Es decir, el juego de hoy es el más importante», nos dijo Johnson, y agregó que la motivación principal pasa por devolverles a los Piratas la combatividad.
«Soy un soñador, pero con los pies en la tierra. Siempre creo que podemos hacer más. No, 20 años no son muchos, tengo ya 71, y vamos con la impronta de aquel 2002. Es un equipo de jóvenes, pero también con la suficiente experiencia, y claro que es un reto, pero ¿cómo yo les decía a los holguineros que no iba a volver? Estoy porque ellos lo quieren y esa ya es la mejor recompensa», dijo Héctor «Tico» Hernández.
Villa Clara lleva dos años en las profundidades de la tabla de posiciones. En ese contexto regresa Jova para decirnos que «me siento feliz por el llamado que me han hecho. No soy un mago, pero sé que hay materia prima para trabajar duro. Lo principal, como en los 90, será la disciplina».












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