Bayern de Múnich se llevó el sexto título perteneciente al año 2020. El club germano, sin desplegar un gran partido de fútbol, superó este miércoles (1-0), con polémica, a Tigres de Monterrey, en la final de la Copa Mundial de Clubes, disputada en Catar.
Este certamen tuvo que aplazarse para 2021, a causa de la COVID-19. Sin embargo, el plantel alemán no renunció a su empeño de sumar el último título en un año natural, logro que solo el Barcelona materializó en 2009. El Mundial de Clubes, un evento de corta duración y de calidad cuestionable, terminó en poder del mejor equipo de los últimos 12 meses.
El once mexicano mantuvo el orden táctico y, por momentos, amenazó el área de la defensa bávara en el primer tiempo. Quizá, el Bayern, al observar que Tigres no lograba apoderarse de la pelota, no acudió a la presión acostumbrada y trabajó a un ritmo inferior al que despliega frente a rivales europeos.
El tanto de la victoria quedó para la discusión, cuando un centro de Joshua Kimmich fue rechazado por el arquero Nahuel Guzmán y la pelota tocó el brazo del polaco Robert Lewandowski, la esférica siguió su curso hasta los pies del francés Benjamín Pavard, y de este a la puerta vacía. Era el minuto 59 y el video arbitraje (VAR) entró en acción para analizar la interferencia de Lewandowski. A pesar de observarse el contacto, decidió validar el gol.
Tigres, con media hora por delante, no apostó por conseguir la igualdad, no arriesgó sus líneas para incomodar al oponente y el juego resultó aburrido hasta el final. Aunque el gol debió ser anulado, los germanos hicieron méritos suficientes para proclamarse campeones y terminar un ciclo histórico.






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