
El experimentado jugador William Luis Campillo arribó el pasado sábado a los mil indiscutibles en series nacionales. Debió esperar 20 campañas para conseguir la marca, y la logró con jonrón, el número 164 en su carrera deportiva.
«No soy lo que se dice un “jilero”, eso no es lo mío, pero lo disfruté mucho», admitió, tras señalar que siempre le ha dado más importancia al trabajo de impulsar carreras.
Una jornada después, también ante los Cachorros holguineros, conectó cuadrangular con las bases llenas en su primer turno al bate, para prolongar así su racha ofensiva.
Sin ocupar habitualmente un puesto de regular en la alineación, este pelotero, oriundo de Florida, en Camagüey, ha rendido un mundo para la causa de los Cocodrilos. Desde que se incorporó al conjunto de los rojos acumula casi 300 indetenibles y ha impulsado un número considerable de carreras.
En la actual contienda, antes de iniciar la jornada de este martes, acumulaba 11 jonrones. En los últimos desafíos lleva un paso impetuoso, con cinco vuelacercas en igual número de partidos, y 16 corredores traídos para el plato.
Bateador de fuerza, de los llamados toleteros naturales, ha remolcado más de 650 compañeros y compila 200 dobletes de por vida.

El jardinero derecho es un veterano con muchos deseos de jugar a la pelota, que pelea su puesto de regular, siempre motivado por la condición de bateador emergente, destacan los técnicos.
Tiene que gustarle mucho la pelota para disfrutarla así, con 20 campañas a cuestas y no pocas veces en el banco, esperando una oportunidad para batear, lo mejor que sabe hacer.
Es un atleta muy útil, bateador oportuno y con ambición de aportar en cada partido, además de ser un jardinero con buen sentido de la colocación. A pesar de su limitado desplazamiento, atrapa muchas pelotas, comentó Armando Ferrer, el director.
El mentor matancero reconoció su productiva temporada pues, aunque no abrió como regular y tiene menos apariciones oficiales en el cajón de bateo que sus coequiperos, encabeza, junto a Javier Camero, el casillero de carreras fletadas para el plato.
El secreto de su fuerza, señaló el propio jugador, estriba, sobre todo, en los ejercicios de golpeo con mandarria a una goma de tractor, lo cual facilita el poder del swing y mejora la fuerza de muñecas y antebrazos.
En intercambio vía telefónica, William Luis revivió el inicio en el béisbol allá en su natal Florida, se ufanó de haber decidido uno de los encuentros del tope con equipos de Estados Unidos, y aseguró que defender los colores de los Cocodrilos cuenta entre sus mejores momentos como pelotero.
Al final del breve diálogo, hizo una confesión: «Tengo 37 años de edad, pero por ahora no pienso en el retiro, me he propuesto llegar a los 200 jonrones».






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