ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Geisel Cepeda no afrontó contratiempos para clasificar como el Jugador más valioso. Foto: Ricardo López Hevia

Aunque por su fisonomía más bien pareciera un corredor de fondo al que todavía le caben otras 80 libras de peso, Geisel Cepeda está considerado por los especialistas, no ya como un prospecto del béisbol nacional, sino como un pelotero curtido –un jugador «todo incluido», dicen algunos–, que puede tocar la bola, volar sobre las bases, robar segunda o tercera, conectar un jonrón o poner out con su potente brazo a quien pretenda pasarse de listo.

Como si estas virtudes no fueran suficientes para imponerse, el espirituano de 22 años, seleccionado con una votación abrumadora como el Jugador más valioso de la última semana, posee otra cualidad que no abunda mucho a su edad: una paciencia de veterano para discriminar los lanzamientos, algo que quizá heredó de su primo, el también jardinero Frederich Cepeda, y que, según confiesa, le viene dando muy buenos dividendos en esta, su cuarta campaña.

«He trabajado mucho en la selección de los lanzamientos, en su identificación, para ver cuándo vienen en recta o cuándo vienen en rompiente, y así he logrado mejores conexiones», confesó a la prensa el jardinero central de Sancti Spíritus, quien batea para todos los ángulos del terreno.

Cuando la COVID-19 encerró a Cuba y, por supuesto, a Sancti Spíritus, Geisel no perdió tiempo y, junto a otros compañeros de equipo y al preparador Daniel García, acomodó «un estadio» detrás del mismo edificio en el cual vive, en el barrio de Los Olivos, en la capital espirituana, donde lo mismo hacía swines que estiraba el brazo o limaba defectos ya identificados, algo que a la larga redundó en los frutos que ha venido recogiendo en esta campaña.

Los más de 15 600 votos con que lo premiaron sus seguidores a través del sitio www.beisbolcubano.cu fueron más que merecidos: en una semana de gloria, entre el 10 y el 15 de octubre, Geisel no perdonó a los lanzadores rivales, con 15 jits –incluidos tres dobles– en 21 veces oficiales al bate, para promedio de 714; nueve carreras anotadas y ocho impulsadas y ningún ponche, lo que se tradujo en una suerte de bujía inspiradora para Los Gallos, que salieron muy bien en su recorrido por el oriente.

«Antes de empezar la Serie, le decía en jarana a los vecinos y a algunos muchachos del equipo: ¡Este año voy a batear 500!, y se reían. Sé que es difícil mantenerse, pero es más o menos lo que está pasando», afirma quien desea que este coronavirus empecinado permita abrir nuevamente los estadios, para que esos miles que le votaron, y otros muchos admiradores que ya tiene en todo el país, lo vean hacer de las suyas, lo mismo en el jardín central que con el bate en la mano. 

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Erihdez dijo:

1

22 de octubre de 2020

14:08:13


MAS CHAMPIONS

Aidita dijo:

2

22 de octubre de 2020

14:24:18


Sin dudas un gallito de pelea.