ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Muchos aspectos habrá que ordenar nuevamente antes de llegar a Tokio el año próximo. Foto: Bioguía

El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio ha mantenido su decisión de efectuar el evento en julio de 2021, sin obviar que aún el mundo no exhibe un control de la pandemia, como lo muestran los actuales rebrotes en Europa y la permanencia de la enfermedad en América.

Después de que el nuevo primer ministro nipón Yoshihide Suga expresara su apoyo a la realización del clásico, los anfitriones han concentrado sus esfuerzos en dos aspectos: reducir, sin afectar las acciones esenciales, el programa de actividades del certamen; y proponer medidas de seguridad enfiladas a garantizar la salud de atletas, entrenadores, árbitros y oficiales, junto a otros participantes. La medida igualmente pondera mantener a los ciudadanos nipones libres del riesgo de contraer la enfermedad.

Dos elementos para el cuidado de la salud lideran el protocolo de actuación propuesto: el uso obligatorio del nasobuco en todas las áreas (los atletas solo prescindirán de él durante los entrenamientos y en la competencia); además de respetar el distanciamiento social.

Si Tokio tendrá o no público en las gradas, será tema de discusión más adelante, pues como ha expresado Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), hoy sería prematuro predecir qué mundo tendremos en el verano de 2021. Las medidas están propuestas para su aprobación por las federaciones internacionales de los distintos deportes y el COI.

Para contribuir al orden, los atletas tendrán limitados sus movimientos al área de alojamiento (Villa Olímpica) u otros lugares autorizados al efecto. En los centros de entrenamiento y en los escenarios de competencia, evitarán el roce con personas ajenas al evento.

Habrá zonas habilitadas para que los deportistas puedan moverse por los sitios de alojamiento y por otros espacios, en aras de facilitar el distanciamiento. Estas áreas serán reforzadas con la ubicación de pantallas protectoras en determinados espacios.

También estarán disponibles termómetros automáticos en las entradas de todas las instalaciones, y se limitará la cantidad de personas que podrá ocupar los lugares comunes, los cuales serán desinfectados regularmente.

Es conocida la disciplina asiática para asumir responsabilidades, lo hemos palpado en diferentes torneos, como las Copas del Mundo de voleibol, de las que Japón presume de ser la sede perenne, cada cuatro años. A ese esmero en cuidar los detalles, ahora los organizadores de Tokio agregan en su código de conducta para los atletas, la propuesta de hablar en voz baja y no permanecer demasiado tiempo en lugares cerrados y concurridos, aunque lleven el nasobuco y respeten el distanciamiento social.

Los organizadores del clásico informaron, durante una teleconferencia, que la salud de los deportistas y sus desplazamientos serán monitorizados con la ayuda de aplicaciones para teléfonos móviles, por lo que cada equipo nacional deberá designar a un responsable del cumplimiento del código de conducta.

Según explicaron los anfitriones tokiotas, este protocolo parte de las prácticas aplicadas en un número importante de competencias que ha tenido lugar en diversas partes del mundo, en medio de la pandemia.

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