Cuando en abril de este año el francés Guy Drut, miembro del COI, aseveró que los Juegos Olímpicos «sin modificar su esencia, debían ser reinventados», saltaron los oponentes a la reducción de gastos sugeridos por el campeón olímpico de Montreal-76 al proyecto de París-2024.
El líder de los 110 metros con vallas en la cita canadiense y ministro de Deportes de su país entre 1995 y 1997, durante el gobierno de Jacques Chirac, apuntaba que el presupuesto concebido para la edición parisina del clásico era «obsoleto y alejado de la realidad».
No tardó en confirmarse la opinión de Drut, expresada en el reajuste al que llamó la organización de los Juegos de Tokio, a tenor de la crisis del nuevo coronavirus que hoy impacta las rutinas de los países en el mundo, su manera de vivir, de manejar las economías y la vida social.
Thomas Bach, titular del COI, mostró su confianza en que la lid nipona tendrá lugar, aunque para el 23 de julio de 2021 no exista una vacuna contra la COVID-19. Si tuviéramos que aplicarles una cuarentena a los atletas antes de iniciarse las competencias, lo haríamos, dijo el dirigente, quien recalcó que «todos tendremos que hacer sacrificios y compromisos».
Ante la nueva realidad que se abre paso en el universo olímpico, una de las primeras acciones del actual primer ministro japonés Yoshihide Suga, fue expresar su apoyo a la realización de los Juegos del próximo año, sin obviar las preocupaciones de la población anfitriona sobre la necesidad de llevar adelante un clásico seguro para todos.
Si la medida inicial indicativa del cambio del Comité Organizador de Tokio y el COI resultó haber movido la inauguración para el 23 de julio de 2021, llevados por la situación de la pandemia, el presidente de los organizadores nipones, Yoshiro Mori, explicó que pudieron haber tomado cambios más atrevidos en la eliminación de actividades del programa de la cita, sin dañar su esencia.
Así, entre las adecuaciones asumidas para recortar actividades consideradas no primordiales aparece la disminución del personal para el relevo de la antorcha olímpica, en tanto se contraerá el plazo para la apertura de los centros de entrenamiento, previo al comienzo del evento.
Otra variante tomada en cuenta será la reducción entre el 10 y el 15 % de la cantidad de miembros de las delegaciones (no los deportistas), los patrocinadores, e integrantes de otros organismos.
La adecuación de los actos precedentes a la inauguración, como actuaciones musicales y discursos de autoridades, efectuar reuniones telemáticas de los jefes de delegaciones y acortar la cifra de invitados, son otras medidas adoptadas, la última de ellas buscando la posibilidad de venderle más boletos de entrada a la población.
Yoshiro Mori resumió que no han actuado sobre los elementos esenciales de los Juegos; mientras, según ha expresado Thomas Bach, tendremos que esperar para comprobar cuál será la situación mundial de la pandemia cuando el movimiento olímpico se asome al año 2021.






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