Chocolate llegaba temprano, con la piedra de hielo envuelta en un saco de yute y los limones para preparar el cubo de limonada que vendía barata. Era un noble cuarentón –de quien nunca supe su nombre real– destacado hace seis décadas como asistente en el área deportiva Pepe Prieto, en San Miguel del Padrón.
Allí, los niños pasaban por el almacén a recoger, en calidad de préstamo diario, los implementos de béisbol. Accedían a guantes, pelotas, bates, arreos y caretas para los receptores. También entregaban balones de baloncesto y de voleibol, para el ejercicio sobre un par de superficies de concreto.
Dos entrenadores, William por la mañana, y Pedro en la tarde, conducían las prácticas beisboleras. Uno, puntilloso en los detalles; el otro, bonachón, aunque ese carácter no le restaba seriedad a su quehacer. Ambos creaban una relación afectiva con sus alumnos, que hacía crecer entre los infantes el compromiso de no faltar a esas jornadas, en las que reinaban la disciplina y el colectivismo.
Los dos profesores guiaban la Liga Intercolores que, compuesta por varios equipos enfundados en pulóveres de distintos matices, también proporcionados por la instalación, montaban un evento desde donde no pocos partieron para llegar a ser peloteros sobresalientes en nuestras series nacionales, a principios de la década de los años 60 del siglo pasado.
REVIVIR UNA ARMONIOSA REALIDAD
Las áreas deportivas del Pepe Prieto reciben hoy una reparación capital. Nuevas cercas perimetrales, restauración de los terrenos de baloncesto y voleibol, creación de un gimnasio de pesas, la pintura de sus edificaciones, y la reparación de las cubiertas son acciones asumidas por constructores de una cooperativa no agropecuaria, en coordinación con el Gobierno y la Dirección Municipal de Deporte.
A finales de este julio, concluirá la obra. Por su cercanía a escuelas primarias y secundarias del municipio, este centro debe recobrar durante el próximo curso escolar la intensa actividad que en él vivieron varias generaciones de sanmiguelinos, por lo cual sería factible situar allí módulos de implementos de distintos deportes, para ser empleados por los aprendices, bajo el cuidado de los profesores.
Aun cuando el terreno de béisbol desapareció para dar lugar a uno de fútbol, ello no restará asistentes. Importante será volcar a toda esa muchachada hacia la práctica de deportes, conducida por entrenadores y maestros, haciéndole honor al convenio del pasado febrero entre el Inder y el Ministerio de Educación (Mined), que ampara el cumplimiento con la Educación Física, y la opción de iniciarse en alguna disciplina específica, para la que habrá un horario asegurado.
No son muchos los recursos necesarios para dotar a instalaciones como esta de los equipos requeridos. El esfuerzo constructivo que se hace por devolver a la vida estos terrenos, reclama su posterior cuidado, para preservarlos en beneficio de la comunidad. Siempre tengamos presente que cuidar hoy, es primordial para tener mañana.






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Ramon dijo:
1
10 de julio de 2020
05:31:49
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