«Ganando». Un animoso Mike Pence tuiteaba ese gerundio el día en que Donald Trump le impuso a la NFL su decisión de no permitirles a los jugadores hincar la rodilla en la tierra mientras escuchaban el himno nacional, como protesta por la desigualdad racial y la brutalidad de la policía.
El Vicepresidente de Estados Unidos festejaba el golpe del mandatario sobre la liga nacional de fútbol americano que, aparentemente, sellaba una discordia nacida poco tiempo después de la ascensión del magnate a la Casa Blanca.
Los dueños de los 32 equipos de la nfl y el comisionado de la organización, Roger Goodell, luego de meses bajo la presión presidencial, acataron la «nueva política», que imponía multas si algunos de los deportistas insistían en manifestarse, antes de comenzar un desafío. Lo más que les permitían a los inconformes era permanecer en los vestidores durante la ceremonia de saludo a la bandera.
En septiembre de 2017, Trump, durante un discurso de campaña a favor del senador Luther Strange, en Alabama, lamentó que los partidos de la nfl se hubieran vuelto menos violentos, cuando lo que en realidad buscaba la liga era evitar los golpes en la cabeza causantes de lesiones, algo señalado a este deporte debido a los fuertes encontronazos en la cancha.
«Están arruinando el juego», se quejó Trump en desafortunada frase, hija de su interés por crear división en lugar de unir a los estadounidenses. He ahí una de sus más nítidas características, exhibidas a gran escala ahora, si atendemos a la manera en la que ha tratado de deshacerse de los manifestantes por la muerte de George Floyd.
Sin embargo, el supuesto control de las protestas en la nfl hizo aguas recientemente, toda vez que el propio Goodell reconoció que había sido un error imponerles a los deportistas la prohibición de protestar contra los conocidos males. Al mismo tiempo, sobre Colin Kaepernik, el jugador de fútbol americano expulsado de la nfl, después de que el Presidente de EE.UU. denostara de él por ser el pionero en hincar su rodilla en tierra, los medios han comentado que podría volver este año a jugar en la liga.
Ante el giro que ha tomado la situación, al instante afloró en Twitter el Trump irascible: «Al parecer, la nfl se está encaminando en esa dirección, pero no conmigo viendo». Esa dirección a la que alude es la de respetar los derechos de los segregados y, al agregar «no conmigo viendo», amenazó con que no verá los partidos por televisión.
Esta vez, Mike Pence olvidó teclear otro gerundio en las redes sociales: «Perdiendo».






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