ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Larry Fitzgerald, estrella del fútbol americano, condenó el asesinato de George Floyd. Foto: arizona cardinals

«¿Cuándo terminará este terrible ciclo? ¿Cuándo el amor y el respeto por nuestro prójimo reemplazarán al odio y la injusticia? ¿Cuándo vendrá la curación?».

Son tres preguntas nacidas desde la indignación de Larry Fitzgerald. El jugador de fútbol americano, futuro integrante del Salón de la Fama de la nfl, reaccionó así al asesinato de George Floyd, coincidiendo con que la alcaldesa de Washington d.c., Muriel Bowsier, enfrentada a Donald Trump, rebautizó la céntrica calle que pasa por delante de la Casa Blanca como «Black Live Matter» (las vidas negras importan), mientras ese lema de las protestas era pintado en grandes letras amarillas sobre el pavimento de la avenida.

Desde su ira, que es la de millones ya no solo en Estados Unidos, sino en diferentes latitudes del planeta, Fitzgerald reflexionaba con desesperanza ante la actual realidad de su país: «Los acontecimientos de los últimos días han trastornado a Minneápolis y a nuestra nación. La injusticia, la muerte, la destrucción, el dolor, la violencia, las protestas y los disturbios lo han dejado en claro: nosotros, como nación, no estamos bien, no estamos sanos».

Miles de manifestantes se pronunciaron este fin de semana ante la embajada de Estados Unidos en Madrid, al unísono, también hubo movilizaciones en Barcelona y otras ciudades ibéricas. Alemania, Gran Bretaña, Suecia, Dinamarca, Francia igualmente
vivieron jornadas agitadas y, especialmente en las urbes galas de Lyon, Marsella y Lille, las demostraciones trajeron al presente la muerte de Adama Traoré, un joven negro de 24 años que falleció cuatro años atrás mientras permanecía en custodia policial.

VIVENCIAS QUE MARCAN

Tras regresar a Estados Unidos como campeón de boxeo en los Juegos Olímpicos de Roma-1960, con solo 20 años de edad, a Cassius Clay (después Mohamed Ali) le negaron, por ser negro, el servicio en una cafetería de su natal Louisville.

El piloto inglés Lewis Hamilton, seis veces titular de la Fórmula 1, reveló esta semana que, de niño, fue víctima de abusos y burlas por el color de su piel. «Solo queremos vivir, tener las mismas posibilidades en la vida, de caminar por la calle, ir a la escuela o entrar a un comercio sin temer nada. Lo merecemos como todos. La igualdad es fundamental para nuestro futuro, no debemos dejar de pelear, yo no lo haré jamás, no me rindo», concluyó en un relato que publicó en las redes sociales.

Entre tantas opiniones del mundo del deporte, el extenista francés Yannick Noah, ganador en 1983 del connotado torneo Roland Garros, mostró inconformidad por el silencio de deportistas blancos. «Es una injusticia (el asesinato de Floyd) que debía sensibilizar a todo el mundo», afirmó ante las cámaras de la televisión francesa, en tanto reconoció las reacciones del futbolista Kylian Mbappé y los tenistas Jo-Wilfried Tsonga y Gael Monfils.

La leyenda del baloncesto estadounidense, Magic Johnson, fue categórico al expresar que «estamos hartos de esto, no podemos soportarlo más. Mi abuelo y mi padre vivieron el racismo. Yo tengo 60 y lo viví. Mis dos hijos ahora también. Estos jóvenes que salen a la calle quieren que sus voces sean escuchadas. Espero que en las elecciones de noviembre también busquen eso». 

Son las demandas de igualdad de todo un pueblo, sus deportistas, apoyadas por la comunidad internacional. Hoy, para preguntas como las de Larry Fitzgerald, Donald Trump no tiene respuestas.

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