ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Andy Cruz (derecha). Foto: Ricardo López Hevia

Tener al mejor boxeador de Cuba en los últimos tres años en los 64 kilogramos le garantiza a esta división un éxito casi seguro a nivel internacional. Sin embargo, ello puede marcar una contradicción con respecto a la fortaleza que se aprecia en la división si no se trabaja con varias figuras de forma adecuada.

Como parte de los cambios que se han producido en la AIBA, los pesos ligero-welter sufrieron una tenue modificación. Para Campeonatos del Mundo y Juegos Olímpicos, los pugilistas tendrán que perder un kilogramo en su peso (63), mientras que para las citas Panamericanas y los Centroamericanos y del Caribe se mantiene el tope en 64 kg.

Este pequeño cambio apenas puede afectar a un boxeador y más bien se ejecuta para favorecer a aquellos hombres que pertenecen a los 60 kg, quienes vieron cómo su división desapareció en eventos olímpicos y mundiales.

Hace unos cuatro años esta división en Cuba era la que gozaba de mejor salud, con la presencia de al menos cinco hombres que podían presentarse por nuestro país en la arena foránea. Yasnier Toledo, Kevin Brown, Andy Cruz, Jorge Moirant y Luis Oliva tuvieron la oportunidad, en poco más de un año (2015-2016), de crear una excelente rivalidad en las competencias nacionales.

Toledo y Oliva ya no forman parte del equipo nacional, mientras Brown ascendió a los 69 kg hace poco más de un año. Solo Cruz y Moirant se mantienen en la categoría divisional y son las dos primeras figuras por ese orden en el ranking nacional.

¿Tenemos futuro a la vista?

Andy Cruz se erigió en el peleador con los resultados más descollantes desde 2017. En este lapso de tiempo solo perdió un combate (no oficial) frente al francés Sofiane Oumiha (campeón mundial en 2017, en 60 kg). A todos sus oponentes los ha vencido, incluido el propio Oumiha.

Por su juventud (24 años) está destinado a cumplimentar dos ciclos olímpicos más, hasta 2028. Todo dependerá de las motivaciones que tenga para seguir en el más alto nivel, porque en honor a la verdad está muy por encima de cualquier oponente que le pueda hacer frente en la actualidad.

A pesar de que Cruz es una garantía de victoria, resulta prudente que el resto de las figuras con perspectivas no se desencanten para presentarse en los 63 o 64 kg. Ese es el camino a marcar, no podemos apostar a que Andy sea la única opción cuando se llame al representante en los pesos ligero-welter.

Jorge Moirant (31) está entrando a sus posibles últimos años activo y todavía conserva la calidad en los puños para hacer frente a jóvenes contendientes que se presentan en certámenes nacionales.

El tunero Irasel Parchments (21), junto al capitalino Jens Marcos Sánchez (18), puede dar un soplo de aire a la división. Ambos tienen las condiciones para establecerse, sobre todo Parchments, quien en cada uno de los últimos Campeonatos Playa Girón ha mostrado una evolución ascendente.

Tampoco se puede descuidar al espirituano Armando Vega, bronce en el Girón 2019. En el caso del habanero Sánchez, por su juventud, puede sostenerse en los 69 kg y quedará al criterio de sus entrenadores definir su división.

Con estos muchachos se puede percibir que hay garantía en el futuro y los buenos boxeadores seguirán existiendo en la categoría. Hallar la fórmula para que todos representen a Cuba internacionalmente es el reto del colectivo técnico.

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