La categoría de los 52 kilogramos en el boxeo cubano tiene una particularidad que se manifiesta en los últimos años. En el ámbito nacional existe un abundante talento, aunque no se corresponde con relevantes resultados a nivel internacional.
A pesar de esa realidad, los pesos mosca siguen potenciándose, luego de que varios hombres de los 49 kilogramos se desplazaran hacia la siguiente categoría. Esto propicia que aparezcan nuevas rivalidades deportivas y, junto a ello, se ha notado el incremento en la calidad de los boxeadores en el escenario nacional, al existir entre cinco y seis jóvenes con cualidades para asistir a competencias internacionales.
Independientemente de esa sobrepoblación de púgiles, los 52 kilogramos tienen un rey absoluto en el espirituano Yosvany Veitía, quien se ha impuesto en la división en los últimos seis certámenes Playa Girón. Cada vez que le sale un aspirante al título, Veitía impone su maestría y, con gran técnica, deja pocos espacios para que sus oponentes tomen la iniciativa.
Sin embargo, Veitía, desde 2018, ha estado en varias oportunidades fuera del equipo nacional, por deudas en su entrenamiento, y eso le ha abierto las puertas a otros peleadores para que tomen su puesto en el escenario foráneo. No obstante, se trata de una camada de púgiles con perspectivas, pero no han dado el salto de calidad esperado.
¿TENEMOS FUTURO A LA VISTA?
Sin duda, el talento está. El ascenso del doble campeón nacional en 49 kg, Damián Arce; la presencia del subcampeón mundial juvenil de 2016, Jorge Griñán; las condiciones físicas del capitalino Arnolis Bigñote, y el empuje del cienfueguero Erislán Romero, permiten argumentar que existen posibilidades para desarrollar una división con fortaleza.
Es cierto que Bigñote y Griñán no aprovecharon sus oportunidades en la Serie Mundial de Boxeo, cuando se les dio el voto de confianza para representar a Cuba. El camagüeyano Arce todavía pasa por el proceso de aclimatarse a su nueva división, mientras Romero debe seguir ganando horas sobre el ring de entrenamiento para afianzar su estilo de pelea.
Más allá de este panorama, donde confluyen cuatro candidatos con posibilidades equilibradas, Veitía se mantiene como la mejor carta de triunfo, si logra reinsertarse en el equipo nacional. Hablamos de un campeón mundial que a sus 28 años se encuentra en plenitud de facultades. El espirituano necesita reencontrar su mejor versión, esa que lo llevó a ser titular del orbe en el año 2017. Todo dependerá de la ambición con la que desee encarar sus próximos retos.
Cuba no obtuvo medallas de oro en los 52 kg, ni en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla-2018, ni en los Panamericanos de Lima-2019, como tampoco en el último campeonato mundial, celebrado en la ciudad rusa de Ekaterimburgo-2019. Esa es una señal de alarma que no se puede ignorar.
Es preciso no descuidar el talento que ascienda desde las filas juveniles en el próximo curso escolar; ello haría más interesante la rivalidad en ese peso. Otro punto a favor es que, ninguna de las figuras en el equipo nacional está por encima de los 28 años. Romero (23), Bigñote (23) y Griñán (22) no han arribado a sus mejores años en el boxeo. La prioridad para sus entrenadores es realizar una buena planificación de cara al ciclo olímpico de París-2024; hacia ese periodo deben enfocarse las carreras boxísticas de estos muchachos.
Esta no es una división que preocupe por la ausencia de fajadores para integrar el equipo cubano. Por fortuna, existe talento para escoger, sinónimo de que se ha trabajado bien en las categorías juveniles, de cadetes y escolares.












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JoTKD dijo:
1
30 de abril de 2020
18:48:47
El rolo Respondió:
13 de mayo de 2020
15:55:54
Alberto Lara Barcelay dijo:
2
9 de mayo de 2020
12:21:58
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