
Las 30 franquicias de las Grandes Ligas del béisbol (MLB) estadounidense recibieron el beneplácito de su comisionado Rob Manfred para «reducir el salario de algunos de sus trabajadores o, incluso, darles descanso sin goce de sueldo». La medida entrará en vigor precisamente el próximo 1ro. de mayo.
¡Qué gran fecha han escogido para el recorte! Debido a la actual contracción económica, quedarán afectados, en la carpa de la mlb, trabajadores administrativos, mánager y auxiliares, mientras, en contraste, ejecutivos de alto nivel solo verán un tanto reducidos sus ingresos. También está en el tintero, como posibilidad, el hecho de que, al no producirse ganancias por las entradas para los partidos, pudiera solicitárseles una rebaja salarial a los peloteros.
Eso del «descanso sin goce de sueldo» es un eufemismo, pues el cese va camino de transformarse en una calamidad extendida en el tiempo, por causa de la pandemia. Recordemos que los dos aspectos explotados por Donald Trump, como conquistas de su mandato: la reducción del índice de desempleo y el alza de la economía vienen en caída libre.
Cuando dicen «darles descanso», parece que aluden a un gesto bondadoso, pero, una vez aplicado, estos empleados de la mlb pasarán a engrosar la amplia lista, hoy incrementada en Estados Unidos, de millones de personas sin trabajo. Esta cifra no se revela en su totalidad, por cuanto existen sectores como los de los trabajadores de pequeños comercios, restaurantes, peluquerías, supermercados y otros oficios que no aparecen contabilizados en los reportes de los «parados» tenidos en cuenta por el Gobierno.
Como consecuencia de esta situación, surgen estados de ánimo encontrados. De un lado, pesan peloteros de la mlb, opuestos a iniciar la temporada 2020 en medio de la amenaza de la covid-19; del sitio opuesto, aparecen quienes prefieren arriesgarse, y en una tercera posición priman aquellos deseosos de hacer realidad el regreso a los campos de juego, sin embargo, no lo harán sin público en las gradas.
La desesperación de Donald Trump por hallar un resquicio que le aporte aire a la economía ha llegado a sugerir que podrían abrirse los estadios de Arizona, aunque el público ocupe asientos dejando un puesto por medio entre cada fanático.
El gobernador republicano de ese estado, Doug Ducey, evita desentonar con el magnate presidente Trump, pero tampoco quiere que el agua le llegue al cuello y le echó el guante a una frase salvavidas: «Arizona, en el momento correcto, tiene la mente abierta para albergar lo que quiera hacer la mlb».
¿A qué llama el «momento correcto»?






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