ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El lanzador estadounidense Clayton Kershaw, rodeado de niños durante su clínica en el estadio Latinoamericano. Foto: Marcelino Vázquez

Cuatro meses, quizá un poco más, es demasiado tiempo para alejarse de la familia y complacer a un Presidente que maneja hoy a cualquier seguidor, por tal de satisfacer sus ansias de abrir en lo económico a Estados Unidos, a pesar del alto precio que paga la población por la COVID-19.

Sigue dominando la escena el mismo interés: No importan las restricciones a las que someterán a los atletas, porque lo esencial es recuperar parte del dinero perdido por no haber inaugurado la temporada beisbolera el 26 de marzo.

Clayton Kershaw, lanzador de los Dodgers de Los Ángeles; Ryan Zimmerman (primera base de los Nacionales de Washington) y Mike Trout (jardinero de los Angelinos de Anaheim) se niegan a encerrarse en la «burbuja» que pretenden crear las Grandes Ligas (MLB) en Arizona, donde los 30 equipos solo se dedicarían a jugar y regresar al hotel, sin público en los estadios y sin libertad de movimiento.

Donald Trump inició la cruzada por abrir el juego. Ahora subió al carro su asesor principal en el tema de la pandemia, el inmunólogo de 79 años Anthony Fauci, quien desde 1984 (ha actuado con seis presidentes, republicanos y demócratas, incluido Trump) es el director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.

Fauci, en la Casa Blanca, dijo que su país pudo evitar tantas muertes, frase incómoda para el magnate-presidente. Pero, en una jugada para empatar las acciones, el veterano médico buscó satisfacer al mandatario, y esta semana consideró posible inaugurar la temporada 2020 de la mlb, «jugando en un solo lugar y sin público».

Ante la avalancha de presiones por iniciar la campaña, a la que se suma Rob Manfred, comisionado de la mlb, Clayton Kershaw, aseguró: «No voy a estar cuatro meses alejado de mi familia, sin poderlos ver. Hay muchas cosas que están mal en esa propuesta».

Los aficionados cubanos recordarán que el monticulista visitó Cuba en 2015 y ofreció clínicas a veteranos peloteros, entrenadores y niños en el matancero estadio Victoria de Girón y en el Latino, donde se sintió muy a gusto, rodeado de los infantes. Vínculos tan provechosos entre deportistas de las dos naciones, hoy los impide la actual administración estadounidense.

Mike Trout se expresó en términos similares. «No puedes simplemente ir del campo de juego a la habitación del hotel, y no poder hacer nada. Es una locura».

De un lado, quienes piensan que haber suspendido la «gran carpa» ya va costando mucho; del otro, peloteros de peso en sus respectivos equipos que, no duden, en breve ganarán más seguidores a su negativa y al deseo de explotar la burbuja... o el globo. (A.N.)

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.