El boxeo cubano no pudo, por el momento, incrementar el número de deportistas clasificados hacia los Juegos Olímpicos de Tokio. La COVID-19 obligó a la cancelación del Torneo Clasificatorio del continente americano, previsto para Argentina entre el 26 de marzo y el 3 de abril.
La tropa, que comanda el jefe de entrenadores Rolando Acebal, partía como clara favorita para llevarse el certamen por naciones y poner a sus ocho representantes en la capital nipona, en una cita estival que ahora transcurrirá entre el 23 de julio y el 8 de agosto de 2021.
Sin grandes sorpresas se armó la escuadra que se presentaría en tierras gauchas. Tras observar los nombres de los protagonistas, podemos ver a un equipo que combina a la perfección las figuras establecidas con jóvenes, sinónimo del riguroso trabajo que hacen los profesores en la Escuela Nacional de Boxeo Holveín Quesada Rodríguez.
Damián Arce (52 kilogramos), Lázaro Álvarez (57), Andy Cruz (63), Roniel Iglesias (69), Yoenlis Hernández (75), Arlen López (81), Julio César La Cruz (91) y Dainier Pero (+91) fueron los ocho escogidos para conseguir el pasaje olímpico, independientemente de que en algún peso se pudo valorar la presencia de hombres que acumulan méritos para ocupar el puesto como número uno de su división.
CLASIFICA EL BOXEADOR, NO LA DIVISIÓN
A diferencia de otros deportes de combate como la lucha, el boxeo entrega el cupo al peleador que se presente en los diferentes torneos preolímpicos continentales y no a la división. Esta medida tiene su riesgo, ya que de sufrir algún púgil una lesión importante semanas antes de los Juegos, no se puede sustituir por otro del mismo país.
Otro aspecto negativo de esta medida es que, en el caso del plantel cubano, se ve obligado a ir a estos escenarios con sus mejores hombres, y no puede darse el lujo de llevar a varias de las segundas figuras, algunas de ellas en pleno ascenso competitivo, y a quienes les hace falta topar a nivel internacional con regularidad, para ver su rendimiento contra oponentes desconocidos.
En honor a la verdad, Cuba, por su reconocido nivel, no tiene en América fuerza antagonista en ninguna de las divisiones que provoque la eliminación prematura de alguno de sus representantes en la primera o segunda salida. De ahí que se considere, como un mero trámite para los fajadores cubanos, obtener el pasaje de forma segura.
HABRÁ QUE ESPERAR
Con el aplazamiento indefinido de todos los eventos internacionales, habrá que esperar a que el Comité Olímpico Internacional, encargado de organizar las justas clasificatorias, programe dichos torneos. Lo mismo puede ser en este año como en el siguiente. De planificarse para 2021, no resulta ilógico pensar en determinadas modificaciones en la nómina nacional, debido a que las divisiones de 52, 69 y 75 kg presentan fuerte rivalidad, eso sin contar con la aparición de alguna sorpresa en otra categoría, lo que provocaría un agradable dolor de cabeza al cuerpo técnico cubano, pues sería una muestra del histórico nivel que presentan nuestros boxeadores.
Lo mejor para todos los participantes sería la realización del evento en 2021; así, cada protagonista puede llegar en mejor forma física, luego de esta pausa que se extenderá. Para Cuba, asistir al Preolímpico dentro de 12 meses le permitiría reprogramar su ruta crítica con la celebración de imprescindibles bases de acondicionamiento, además de disputar, a finales del actual año, la versión 59 del Torneo Nacional Playa Girón.
De cualquier manera, el objetivo no cambiará más allá del momento en que se realice el evento regional clasificatorio. Cuba posee el talento necesario en sus filas para llevarse los ocho boletos hacia Tokio y poner en la final a igual cantidad de hombres, con el propósito de capturar un mínimo de seis medallas de oro.
Primero, se hace imprescindible conseguir el billete olímpico y, luego, ver la forma que desarrolle cada boxeador en su peso y los posibles rivales.












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Ramon dijo:
1
6 de abril de 2020
06:56:52
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