ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Miguel Manuel Lazo

Se define como un hombre ecuánime cuando entra a una cancha de fútbol sala. Desde el banquillo de los jugadores su mirada repasa, de lado a lado, el accionar del partido. Sin embargo, no siempre fue así.

Wilfredo Carbó confiesa sentir nostalgia cuando observa el desarrollo del desafío, desde un par de metros más allá de la línea de demarcación. Su explosividad, reflejos y carácter nunca fueron puestos en duda cuando defendía los equipos capitalinos y la selección nacional durante poco más de 20 años, labor que le confirió el mote de «La Roca».

Desde hace cuatro años forma parte del colectivo técnico del plantel cubano y tiene a su cargo la preparación de los porteros de fútsal. Esa tarea admite tomarla con una visión más flemática, pues opina que el guardameta tiene que superarse día a día, sin esperar elogios de sus profesores y demás compañeros de escuadra.

El equipo nacional ha experimentado en este ciclo mundialista un cambio de figuras para custodiar la portería.

Carbó está llamado a lograr una labor exitosa, si sus discípulos siguen los consejos que les transmite, los mismos que él tomó de otros preparadores años atrás.

«Estamos en una nueva etapa y, por ahora, contamos con varios porteros para ir trabajando de cara a la clasificación mundialista. Son futbolistas con gran potencial. Yasmany Martínez (Cienfuegos), a sus 31 abriles, es el más experimentado, pero le quedan años por delante en el fútsal. Yoel Milanés (Granma) jugó muy bien el último

campeonato nacional, en el que ganó con su conjunto. Danilo Baró (Camagüey) exhibe muy buenos reflejos para su posición, y Ariel Pérez (La Habana) ha sido un portero que muestra su ascenso en los últimos dos años».

En opinión de Carbó, el titular del Cuba no está definido en estos momentos y todos poseen cualidades para ganarse ese puesto en un tiempo no muy lejano.

«Yasmany domina aspectos técnicos y tácticos, además de ser el hombre que nos acompaña desde el anterior ciclo mundialista. Solo debe cuidar su físico. Los otros tres están más parejos y las diferencias son puntuales. Por eso pienso que no podemos hablar de un nombre fijo. Los cuatros trabajan fuerte para lograr los objetivos que persiguen, y son disciplinados», advirtió Carbó.

El otrora estelar guardameta de los conjuntos nacionales apuntó que, quien forme parte del esquema inicial de juego, tiene que poseer voz de mando y gran cohesión con el resto de los compañeros.

«El tiempo de acción a los futbolistas en la cancha se los da el portero, y eso no se adquiere de manera rápida. Se trata de uno de los aspectos que tengo marcado con este grupo. Deben fijarse en las características de juego del resto de sus coequiperos. Así se conforma un cancerbero integral», agregó.

En la gira de la escuadra cubana por Brasil, realizada cuatro meses atrás, se convocó a Yasmany y Ariel, quienes tuvieron minutos de acción ante varios equipos de la prestigiosa Liga Paulista. En Cuba quedaron Yoel y Danilo, ambos con posibilidades para otros eventos, ya que las puertas no están cerradas para ninguno de los cuatro, ni para otros que puedan despuntar.

«El trabajo del colectivo técnico es de formación, quedan muchas cosas para enseñarles en los entrenamientos y, junto a los partidos internacionales, permitirán definir quiénes se ganarán el llamado definitivo. Por ahora, vamos por donde queremos: les exigimos un nivel alto», finalizó.

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