El escándalo parecía estar en modo de pausa, o al menos a eso aspiraban los tramposos, pero revivió ahora en boca de prestigiosos deportistas estadounidenses.
Cuando los Astros de Houston jueguen contra los Nacionales de Washington este sábado, en el entrenamiento de primavera, saldrán al estadio Ballpark, de Palm Beaches, envueltos en inciertos presagios. Abundantes voces no cesan de criticarlos por el ilegal robo de señas realizado para ganar la Serie Mundial de béisbol 2017.
El comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred, ofreció dos conferencias de prensa en tres días e intentó aminorar su desaguisado, pues trató despectivamente el trofeo de campeón, al que describió como «una pieza de metal», disminuyéndole valor para no revocar su decisión de preservarles el cetro a los Astros.
«No juego al béisbol, pero estoy en el mundo de los deportes y sé que si alguien me engañara para que no ganara un título y me enterara, estaría furioso», escribió el martes la estrella del baloncesto LeBron James en su cuenta de Twitter. «Escucha comisionado del béisbol, escucha a tus jugadores hablando hoy sobre cuán disgustados, enfadados, heridos, rotos (están) por esto. La pelota está en tu cancha y tú tienes que arreglar esto por el bien del deporte», agregó el alero de Los Ángeles Lakers.
Bravuconerías lanzadas por algunos de los peloteros de los Astros contrastan con las intenciones anunciadas semanas atrás, cuando dijeron que solicitarían que los perdonaran por lo hecho, en el momento de iniciar los partidos de primavera. Sin embargo, ahora gastan ofensas como las del pitcher Lance Mc Cullers: «Los equipos que hablan basura van a tener que enfrentarnos».
Los jugadores de los Astros piensan que «en algún momento tienes que dejar de hablar sobre eso y ya no debería importarte», según lo dicho por el jardinero Josh Reddick, pero lejos de aplacarse el tema, cobra auge. Para el lanzador japonés Yu Darvish, de los Cachorros de Chicago, «si compites en unos Juegos Olímpicos, ganas una medalla de oro, y se descubre que hiciste trampa, no puedes quedarte con esa medalla».
El criterio del nipón fue apoyado por el jardinero de los Yankees de Nueva York, Aaron Judge, quien dijo que la trampa le revolvió el estómago. Igualmente se han manifestado integrantes de otras nóminas de las Grandes Ligas, perjudicados por la trampa.
Los peloteros, deportistas de otras especialidades, y aficionados que pagaron localidades por toda la temporada para ver a los Astros se sienten defraudados, y han revivido el escándalo a la sazón del inicio de los juegos de entrenamiento.
El disgusto ante el fraude, lejos de apagarse, crece, calzado por las opiniones de quienes consideran que los Astros no recibieron una sanción apropiada. Persisten los reclamos, aunque Rob Manfred diga que de nada sirviría retirarles a los Astros el trofeo de 2017.






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Santino dijo:
1
21 de febrero de 2020
09:31:13
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