CAMAGÜEY.-Hoy por hoy, en esta provincia solo se escucha un tema de conversación: la pelota. No ya por los especialistas y los habituales «directores» de esquina, sino por personas que hasta hace poco nada habían tenido que ver con el deporte de las bolas y los strikes.
Para tomarle el pulso a tanta euforia, recorrimos varios puntos de la ciudad cabecera, donde, si bien primó el respaldo a los «Toros de la Llanura», no faltó la valoración respetuosa de los Cocodrilos de Matanzas, a pocas horas del inició este sábado a la 1:00 p.m. del primer encuentro, en el estadio Cándido González.
«Ay, mi´jo, esa pelota nos tiene a punto del infarto por tantas emociones», exclamó sonriente Ana María Roque, mientras se ejercitaba en el círculo de abuelos de su barrio, a lo que su vecina, Dolores Echevarría, añadió: «Esos muchachos son una maravilla. No se dan por vencidos hasta el último out».
El extorpedero local Rafael O´Farrill, integrante del equipo que participara por última vez, hace 29 años, en una final frente al equipo Henequeneros, de Matanzas, comentó que «los yumurinos tienen casi un equipo Cuba. Sin embargo, con la profundidad de su pitcheo, el aporte de los refuerzos, el juego rápido de los jóvenes y la experiencia de Alexander Ayala y de Leslie Anderson, los Toros no son segundos de nadie».
José Carlos Sarduy coincidió igualmente en que esta es la Serie buena para Camagüey: «Lo ha demostrado durante toda la campaña, lo ratificó con su rotunda victoria ante Industriales y sabrá mantener ese paso en la final frente a los Cocodrilos».
Ricardo Guillén Hernández reconoció que la actuación de la selección local es el fruto de un trabajo de años en la formación de los atletas que hoy llenan de alegría al pueblo camagüeyano.
A tal criterio se sumó Rafael Almeida, entrenador de béisbol en el municipio de Sibanicú: «El avance ha sido sobre la base de una estricta disciplina y a la puesta en práctica de un juego técnico-táctico más alegre y combinativo, que sabe aprovechar las fortalezas individuales de cada atleta».
Miguel Miranda Rodríguez, quien por más de tres lustros fuera cargabates en el equipo, ya con 85 años, sueña junto a sus coterráneos: «Contra Matanzas no será nada fácil, espero que los muchachos nos sorprendan con tan anhelada victoria».






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10 de enero de 2020
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11 de enero de 2020
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