Un bonito espectáculo regalaron los Toros agramontinos y los Leones de la capital para abrir los play off de semifinales de la postemporada cubana de pelota, con un Latinoamericano que se quedó pequeño, a pesar de acomodar a 50 000 aficionados
Camagüey llegó al Latinoamericano para los play off semifinales de la postemporada con la credencial del mejor pitcheo del campeonato, pero se batió a batazos con Industriales en una noche de gala y fiesta para Cuba, con el coloso del Cerro alojando a su concurrencia líder, no solo de la actual campaña, sino de los últimos diez años.
Los Toros, el equipo de más estabilidad en toda la contienda, pegó la misma cantidad de jits que la de su contrario, 15 en total, pero dos hombres. Alexander Ayala y Leslie Anderson, los de más abolengo de la plantilla agramontina, firmaron casi la mitad de esos imparables, con siete, y empujaron cinco de las nueve anotaciones que le dieron el triunfo. A ellos, emplazados en los puestos cuarto y quinto de la alineación, se les unieron, otros cinco incogibles de los ubicados del uno al tres, lo cual quiere decir que la parte alta de la ofensiva (del uno al cinco) produjo 12 inatrapables y remolcó ocho carreras. Esa fue la clave del éxito de los dirigidos por Miguel Borroto.
Otras cifras decisivas que ayudan a entender la victoria de los camagüeyanos son, que de las nueve carreras que llevaron a la pizarra, ocho las fabricaron con dos outs, porque con esa misma cantidad de outs, conectaron nueve jits. Y si esto fue una virtud de Los Toros, resultó también la gran debilidad de Industriales, pues en los cinco capítulos que le pisaron el home, en cuatro le faltaban un out para rematar la entrada y no pudieron hacerlo.
Y el otro quid camagüeyano fue Leslie Anderson: Camagüey fue él. A este hombre, que decidió regresar a su pelota, a sus tinajones, tras su paso por el béisbol profesional en Estados Unidos y otras ligas, los lanzadores de Industriales no le pudieron poner out al compilar de de 4-4, con doble y jonrón incluido, cuatro remolques, y una anotada. La única vez que no dio jit, le dieron base por bolas.
Como se puede apreciar en esa apretada síntesis, las cualidades de la victoria vinieron de los bates de los vencedores y no de su cuerpo de lanzadores, justamente ponderado durante todo el calendario de esta 59 Serie Nacional. Fue muy discutida la decisión del mentor Miguel Borroto de retirar, con una ventaja de 5-1, a Lázaro Blanco con 78 lanzamientos y cinco actos completos, con igual cantidad de jits, después de que Yosvani Peñalver la abriera con doble el sexto episodio. Es cierto que se trata del mejor lanzador cubano hoy, amén de una famélica justa, sin embargo, en defensa del timonel, el refuerzo granmense estaba bateable, pues de esos cinco inatrapables, tres fueron extrabases (dos tubeyes y un jonrón, más un jit que no fue cuadrangular por una cuarta, y otras conexiones que no picaron, pero llevaban dinamita.
Lo discutible fue su elección para el primer relevo. Con esa ventaja, creo que Yariel Rodríguez, un serpentinero con 18 salidas en la justa, 15 de ellas como abridor y solo tres de relevista, no era la mejor opción, máxime con hombres en su staff, como Frank Madan y Frank L. Medina, más acostumbrados a esos roles de relevos intermedios o largos, para después venir, como lo hizo correctamente, en las postrimerías del choque con Isbel Hernández, ganador en esa función de cinco desafíos y autor de seis salvamentos en la campaña. Hacer a Yariel el relevista del partido, en el momento decisivo, tras una larga temporada en otro rol, más que una quimera parece una improvisación. Las especialidades en pitcheo existen.
De lo que si no hay dudas es que Borroto ha insuflado una mentalidad ganadora a este equipo, que se vio gallo fino en una valla exigente y ante un Industriales batallador como el que más, que siempre vino de abajo buscando el partido, que no se dio nunca por vencido, que atacó hasta el final, pero que no tuvo respuesta en su flanco más débil, el pitcheo.
El abridor de los capitalinos, Bladimir Baños no tuvo un buen comando de sus envíos, y en la tercera escena de los cinco imparables que había soportado, tres fueron sobre bolas a la altura de las letras del uniforme, territorio donde los bateadores no perdonan. Para colmo del pitcheo azul, su astro Andy Rodríguez recibió la pelota con el juego empatado a seis en el ochavo y le hicieron tres (como ya dijimos con dos outs), y pasó lo que casi nunca le había ocurrido: perdió el juego, lo que no le sucedía desde septiembre pasado y aceptó en ese acto su segundo extrabases, doble de Alexander Ayala.
Párrafio aparte para la excelencia de Fréderich Cepeda, quien desde la tercera batuta de Industriales llevó a la hoja de anotaciones tres jits en cinco tuirnos, uno de ellos jonrón, con cuatro empujadas (la mitad de las de su equipo) y anotó en dos ocasiones. De 5-3 también se fue Jorge E. Alomá, incluyendo un doblete y una anotada, y Yordanis Samón, de 4-2, con cuadrangular, dos propulsadas y un registro en el plato.
Hoy auguramos en el Julio A. Mella, de Las Tunas otro vibrante encuentro, pues el campeón nacional recibe al conjunto de Matanzas, que en el papel, y por lo que ha escrito desde que comenzó esta larga película en agosto del año 2019, luce imbatible. Dos astros, el mejor de la campaña, el Leñador Carlos Juan Viera, líder en ponches y en promedio de carreras limpias por juego, y el Cocodrilo zurdo Yoanni Yera, el pitcher de esa mano de mejores resultados en los últimos años, defenderán las lomitas, ante dos artillerías que le meten miedo al susto.

En el Latinoamericano, otra vez a la 8 y 30 de la noche, todos queremos un juego como el vivido en la apertura, que fue un partido de tres horas y 46 minutos de puro frenesí, de emociones a borbotones, de enigmático final, por el combate que dieron ambos equipos; un duelo apasionante, porque así viven las cubanas y los cubanos la pelota, a la que tanto le exigimos, con razón, pero a la que le agradecemos la noche del viernes 3 de enero de 2020, no solo las 50 000 almas de pecho abierto acogidas en el templo del béisbol cubano, sino a los millones que, en parques de La Habana y Camagüey expresaron sus sensaciones frente a pantallas gigantes, y a los que en las salas de sus casas prefirieron disfrutarlo en familia.
La fiesta sigue de la mano de la alegría de la pelota, que es decir de la mano de nuestra nacionalidad.

















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Andrews dijo:
1
4 de enero de 2020
21:45:02
Molécula Respondió:
5 de enero de 2020
12:27:03
Alejandra Carreño Cisneros dijo:
2
6 de enero de 2020
13:15:27
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