El sol comienza a calentar en La Habana, aunque todavía permanece algo de rocío en la hierba y en las arboledas cercanas al lugar. Son poco más de las nueve de la mañana y desde las gradas del estadio Pedro Marrero se puede observar a un joven calentando en la pista de atletismo que bordea el campo de fútbol.
Desde arriba se notan los muchos huecos de la antigua área engomada. También se nota la falta de arena en el cajón de salto y, de un poco, o de mucha pintura que embellezca en algo el lugar de entrenamiento. Quizá también es apreciable para los más conocedores la ausencia de implementos, pero, al menos, todo pareciera compensarse con la idea de que lo único que no falta es el talento.
De este último sí se puede presumir en abundancia, pues aún en medio de las carencias circundantes, justo allí, bajo el sol de la mañana y vestido de negro, sobre la pista y cerca del cajón, está parado el actual campeón del mundo entre quienes tienen menos de 20 años. Su nombre es Jordan Díaz, él solo tiene 17.
«Mi papá es muy deportista. Practicaba mucho el baloncesto, pero yo estoy en esta pista más por convicción propia que por tradición familiar. Esa es la verdad.
«Elegí el atletismo porque en la escuela primaria realizaban varias pruebas de eficiencia física y siempre sacaba buenos resultados en el salto. Entonces, empecé a practicar más a menudo con unos profesores que se me acercaron y me motivaron a entrenar el atletismo en las tardes, después de clases.
«Si te soy sincero, te digo que al principio era como un juego para mí. Yo iba a divertirme para ocupar el tiempo porque no tenía mucho que hacer. Con el paso del tiempo fueron mejorando mis resultados, asistí a varias competencias locales y provinciales, hasta que en séptimo grado, durante mis primeros Juegos Escolares Nacionales, sentí una sensación de que yo estaba hecho para el mundo del deporte».
–Tú has superado récords del triple salto en varios niveles, eres campeón olímpico en la categoría juvenil y de alguna manera comienzas a forjarte como una figura reconocida del atletismo mundial. ¿Crees que eso pueda influir en tu forma de ser y puedas llegar a envanecerte como sucede con algunos atletas?
-Te voy a contar algo que me pasó en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Argentina, este año. Cuando gané el oro, mucha gente del público que estaba allí quería tomarse fotos conmigo y entre ellos se me acerca un niño pequeño me pide retratarse. A mí me nació ponerle mi medalla y darle el peluche de la competencia y fue algo con lo que me sentí muy bien. Luego el público vio eso y lo aplaudió y la verdad no fue un montaje, fue un gesto de corazón.
«Yo me considero una persona humilde. Puedes preguntar en la escuela y allí vas a comprobar que soy de los que me gusta sentirme al nivel de los otros, porque a la larga esa actitud positiva genera más admiración. Igual en el barrio. Vivo en una calle tranquila del Vedado, comparto con todo el mundo y siempre están pendientes de mis logros, de mi carrera».
-¿Cómo valoras el estado del triple salto actualmente en Cuba?
-Es un evento que siempre ha tenido buen nivel, que ha dado muchas figuras. A veces decae en algunos periodos o hay deportistas que se van, pero aparecen otros nuevos y eso es lo bueno, que tenemos abundante talento.
-¿Actualmente qué retos tienes a mediano plazo?
-El próximo año tendría los Panamericanos de Lima, Perú. También estaría una competencia en Costa Rica, pero por esas fechas estaré en Europa participando en varios meetings y preparándome con los mayores. Y lo otro importante sería el Mundial de atletismo en Doha, Qatar, donde creo que tengo posibilidades de medalla.
-¿Podrías convertirte en el Usain Bolt del atletismo cubano?
-Sí, claro que hay posibilidades. En diferentes competencias mis resultados han sido muy buenos, sobre todo teniendo en cuenta mi corta edad. Cada año que pasa puedo mejorar. Yo apenas tengo 17 y el objetivo es ir adelantando. No busco récords, para mí lo importante es autosuperarme, romper mis propias marcas. Puede que en una competencia no obtenga el oro, pero mejore mi resultado y la alegría es semejante a si hubiese ganado.
- Como saltador observas a alguna figura que te inspire o con la cual te identifiques?
-Sí, el triplista en el que siempre me fijo es Christian Taylor, de Estados Unidos, actual campeón olímpico. Me gusta su estilo y creo que viendo sus movimientos he mejorado mi propia técnica.
-¿Antes de saltar tienes algún rito, haces algún tipo de rezo o algo que te haga sentirte mejor?
-Trato de poner mi cabeza en blanco y miro hacia la arena. Me olvido de todo, me concentro y luego pido aplausos para animarme, subir la adrenalina y saltar.
- A quién le dedicas tus triunfos?
-Ante todo, a mis padres. Ellos son lo primero y siempre han estado allí, desde que inicié mi carrera deportiva han dejado de hacer muchas cosas y se han sacrificado para que yo saliera adelante. Los dedico a los entrenadores, que igualmente son mis padres, mi familia. Y también a la gente que me sigue y me apoya.
-¿La mayor alegría de tu vida?
-Tener a mis padres ahí apoyándome en todo. Hay padres que no ayudan a sus hijos en el deporte, les dicen «dale, ve, practica» y les dejan así, como sueltos, y yo me siento agradecido de que mis padres siempre hayan estado ahí para ayudarme.
«Eso me inspira a seguir adelante y emprender proyectos. Mis padres fueron quienes me criaron y ahora siento un compromiso de que soy yo el que tiene que retribuirles todo eso».
-¿Algo que no soportes de los demás?
-Fíjate, que hablen mal de mí, el chisme es algo que no soporto. En sí tengo que aprender a vivir con eso, pero en realidad es algo que me molesta mucho.
-Jordan, si te menciono Lima 2019 y Tokio 2020, ¿qué te viene a la mente?
-Ser el medallista de oro más joven del triple salto y que Cuba cuente con mi medalla…
Jordan sonríe como si ya saboreara el momento de la victoria, pero reacciona y vuelve en sí. Se despide para continuar en su rutina de entrenamiento como si sus movimientos reflejaran el pegajoso ritmo de una conocida canción.
Toma toda velocidad sobre la pista a varios metros del cajón y pisa la tablilla; eleva sus manos y muslos y continúa con los pasos acostumbrados: «uno, dos y tres… ¡qué salto más chévere!, ¡qué salto más chévere!”».
Próximas competiciones importantes:
Juegos Panamericanos de Lima, Perú, en julio del 2019, Mundial de Doha, Qatar, en septiembre del 2019 y Juegos Olímpicos de Tokio, en el año 2020.













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willo dijo:
1
28 de noviembre de 2018
12:13:44
Ernesto dijo:
2
28 de noviembre de 2018
14:20:44
Frank Padrón dijo:
3
28 de noviembre de 2018
17:42:14
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