ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La Copa Mundial de Fútbol acaparó la atención del planeta durante un mes. Foto: Reuters

El otorgamiento a una ciudad de alguno de los eventos multideportivos como los Juegos Olímpicos, Panamericanos o Centrocaribeños, suscita valoraciones tanto de los agradecidos como de los inconformes con la sede, quienes la exaltan o fustigan.

Los opuestos al proyecto en sus opiniones van desde menospreciar las posibilidades organizativas y de infraestructura de la urbe escogida como futura anfitriona de la cita, hasta magnificar un brote pasajero de alguna enfermedad que suponen podría afectar la salud en la sede del clásico, aunque para sus adentros estén convencidos de las fortalezas de los anfitriones para erradicar el problema en breve plazo.

Para calzar su postura, los detractores igualmente intentarán camuflar sus pretensiones de socavar el prestigio económico, político y social de ese Estado que albergará en su territorio a miles de competidores, porque del éxito de la competencia se derivará el incremento del aval internacional del país en cuestión.

Ejemplos de esos entramados son palpables en la historia lejana y reciente del movimiento deportivo mundial.

Barranquilla fue escenario del triunfo de la gimnasia rítmica cubana. Foto: Roberto Morejón

BARRANQUILLA SALIÓ A FLOTE

Previo a la inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, el 19 de julio pasado, los organizadores –enfrascados en ofrecer un honorable espectáculo– finalmente rebasaron el juicio acusatorio de quienes dudaban de su eficacia para entregar a tiempo todas las instalaciones requeridas, desconfianza que apuntaba a malograr la cita, cuando además, teniendo en cuenta la complicada situación política colombiana, las autoridades gubernamentales debieron disponer de más de ­4 000 uniformados para cuidar el orden.

Si en los dos días iniciales de Barranquilla fueron necesarios ajustes organizativos, siempre normales en certámenes de gran magnitud, la posterior realidad compensó a los visitantes, pues los barranquilleros mostraron su naturaleza amistosa que acompañó a los atletas de 37 naciones, en confortables salas y terrenos de competencia.

También meses antes de inaugurarse los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, un brote de dengue y zica dio pie para que un grupo de científicos pidiera, tajantemente, retirarle la sede a la tierra carioca, sin abrirle paso a la confianza de que el problema podría erradicarse. Los sudamericanos resolvieron el tema, y la cita bajo los cinco aros fue un rotundo éxito.

JAPÓN NO ESCAPA

A dos años de la apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, una preocupación salió a la palestra pública que, si bien requirió de atención inmediata, no ha de poner en duda las condiciones de esa urbe para ser anfitriona. Allí se destapó un brote de rubeola, ante el que movilizaron al segmento de la población de mayor riesgo para vacunarla y erradicar el mal, cuando queda tiempo de sobra previo a la ceremonia de apertura de la lid.

El sol, aunque con manchas, da mucha más luz. Tokio 2020 será el primer escenario en la historia de estos eventos multidisciplinarios en emplear, para seguridad de los deportistas, un sistema de reconocimiento facial. Los competidores enviarán sus fotos con antelación para almacenarlas en una base de datos, y recibirán una tarjeta de identificación con un chip que verificará, automáticamente, la identidad de cuantos ingresen en los escenarios de juego.

Lo anterior es un punto favorable para los japoneses, determinados a aplicar, al unísono, los sistemas de control convencionales. Tokio, que ya ofreció los Juegos de 1964, reúne una amplia experiencia en el montaje de clásicos de esta magnitud, donde acostumbran a coincidir unos 10 000 deportistas de más de dos centenares de naciones.

AQUEL PUEBLO QUE NO CONOCÍAN

El escándalo de dopaje en varios deportes provocó que el Comité Olímpico Internacional (COI) suspendiera a Rusia en diciembre del 2017, readmitida en esa entidad el 28 de febrero de este año, después de que los controles efectuados a los representantes de ese país en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang arrojaron resultados negativos.

Aquel episodio, del que también saliera suspendida la Agencia Antidopaje Rusa (Rusada), rehabilitada recientemente, fue utilizado como punta de ­lanza para emprender una campaña con la intención de boicotear la Copa Mundial de Fútbol 2018, realizada del 14 de junio al 15 de julio, en una docena de escenarios de distintas ciudades.

Quienes apostaban por retirarle la sede mundialista a Rusia e instaron a que diversos países no concurrieran a la cita, hicieron caso omiso a las opiniones favorables expresadas en diversas ocasiones por el suizo Gianni Infantino, titular de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado), tras sus reiteradas visitas de inspección a los anfitriones del certamen con el objetivo de comprobar la calidad de los estadios, estancias en las que siguió el curso de los preparativos con el presidente Vladimir Putin.

El 13 de junio, un día antes de la apertura del torneo, Infantino declaró que «este va a ser el mejor de la historia». Desde su primera ocasión en Rusia (abril del propio 2018), había mostrado su beneplácito acerca de cómo ­marchaban los arreglos del Mundial, trabajos supervisados directamente por Putin.

Muchos de los prejuiciados por lo leído y escuchado durante décadas en la prensa y comentarios acerca de que encontrarían en las distintas sedes del Mundial a una población ríspida y falta de educación para acoger a los miles de turistas, cambiaron su opinión tan pronto tuvieron oportunidad de mezclarse con ese pueblo.

Lo declararon a los medios en entrevistas, más allá de elogiar la organización de la competencia, se sintieron atendidos por una nación amistosa.

De esa hospitalidad, el hermano país había dado una muestra adelantada cuando realizó, del 14 al 22 de octubre del 2017, el XIX Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, con la participación de miles de jóvenes de más de 150 naciones.

El Festival fue la antesala de qué ambiente hallarían los visitantes durante la Copa Mundial de fútbol. La realidad se encargó de demostrarlo.

ALGUNAS OPINIONES SOBRE LA COPA MUNDIAL 2018

- «El Departamento de Estado de Norteamérica advirtió a sus ciudadanos sobre los problemas que se podrían presentar en el evento deportivo y las facultades que tiene la embajada en dicho lugar, las cuales serían muy limitadas tras la crisis que vive la relación con Rusia».
(La República, Perú)

- «El mundo descubrió Rusia en el 2018. La inmensa mayoría del aproximadamente un millón de extranjeros que llegamos al Mundial quedamos gratamente sorprendidos con el país anfitrión».
(El Tiempo, Colombia)

- «Hoscos, huraños, malhumorados y violentos: así se imaginaban muchos seguidores mundialistas a los rusos, pero durante el campeonato a los aficionados les esperaba una sorpresa. Se encontraron en su mayoría con gente alegre y abierta que se unió a la gran fiesta futbolística en todas las ciudades donde se celebraron los partidos.
(El País, España)

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