Los dos integran el equipo de baloncesto de la escuela, pero hay una diferencia. Tito es altísimo y Tomás es muy bajito para un deporte cuya cesta, en la cual se anotan los puntos, está a diez pies del piso o lo que es lo mismo, a tres metros y cinco centímetros, aunque ellos, aún en proceso de aprendizaje, juegan con la canasta del minibasquet, a 2,60 de la superficie.
Pedro, el profe de Educación Física, devenido entrenador no por azar, sino que está preparado para tal fin en edades tempranas, vio en el de más estatura mayores posibilidades de éxitos para su elenco. Es decir, Tomasito apenas salía a la cancha.
Pero el pequeño en los entrenamientos se esforzaba, no dejaba de mostrar la actitud por encima de la aptitud. Pedro vio su efectividad desde la larga distancia y en uno de los desafíos más reñidos, decidió por él para romper la defensa rival con tiros desde el perímetro. No pudieron ganar ese encuentro, pero el equipo mejoró sustancialmente y los atletas estudiantes y el profe, aprendieron varias lecciones.
Los dos obtuvieron el derecho de continuar transitando por los escalones superiores del deporte. El más alto, porque no descuidó jamás su preparación y el otro, porque suplió la condición física con un arma que bien llevada es capaz de reportar muchos dividendos: la inteligencia emocional, que presupone motivación y una extraordinaria exposición de actitud.
Aprendieron ellos, y el profe-entrenador, algo descrito ya en la literatura deportiva y abordado en la revista Sicología del Deporte por el doctor Luis Miguel Ruiz Pérez, quien ha expresado que: «Es difícil optimizar el aprendizaje de un deporte si el deportista no posee la energía sicológica necesaria, si no está convencido de que es posible alcanzar el objetivo marcado, si no manifiesta junto a la inteligencia motriz, la inteligencia emocional, aquella que le permite soportar las horas de entrenamiento, que le dota de un robusto autoconcepto, que le permite comprender que la fuerza está en verse cada vez mejor, y que el fracaso surge cuando “superar a los demás” es la única meta en el deporte».
MASIVIDAD MÁS PARTICIPACIÓN ES IGUAL A RESULTADOS
No es una fórmula mágica, pero lo que sí es real es que sin un pleno acceso al deporte y sin que la participación encauce el elemento cuantitativo, es en extremo difícil conseguir resultados relevantes en la alta competición.
Por supuesto que es mucho mejor que el baloncestista o el voleibolista sean altos o altas; que estar dotado de un cuerpo con extremidades largas y una complexión física con músculos fibrosos es también ideal. Sin embargo, en el universo deportivo y sobre todo para la detección del talento, aun cuando no se deseche lo aptitudinal, la actitud cuenta y en no pocas ocasiones decide un título.
Hay ejemplos incontables. En el fútbol, tan seguido hoy en el país, si la matriz de selección solo pasara por las aptitudes, el mundo se hubiera perdido a Diego Armando Maradona o a Leonel Messi; para no ir más lejos, tampoco hubiera conocido a la mejor rematadora que se ha visto en una cancha de voleibol y nos hubiera privado de verla cómo conquistaba para Cuba tres medallas de oro olímpicas, pues cuando Mireya Luis llegó al deporte de la malla alta solo medía un metro y cuarenta centímetros y jamás pasó del 1,75. Sin embargo, logró atacar pelota a 3,50.
Fidel, nuestro Comandante en Jefe, el 1ro. de abril de 1959 dejaba una sentencia que marcó esa ecuación: «El día que cada muchacho encuentre en el barrio, en la escuela o en un campo deportivo la posibilidad de desarrollar el deporte de su preferencia, ese día habremos visto satisfecho el esfuerzo de todos los que hemos hecho esta Revolución».
Advertía desde muy temprano que las medallas y la condición de potencia deportiva no podía sustentarse en el alto rendimiento, sino que este y los campeones serían una resultante, un subproducto de ese producto principal, conceptualizado también por él en la frase «El deporte es un derecho del pueblo».
Y si bien un campeón no sale por arte de magia, hay mucha de ella cuando se incluyen al bajito o al gordito, al que creemos que no tiene fuerza por su constitución física. El éxito de la masividad es la participación y en esta es donde se expresa el talento.
DÓNDE Y CÓMO VIVE LA MASIVIDAD, QUIÉN LE DA VIDA
Nuestros Tito y Tomasito no son personajes reales, tampoco Pedro, pero sí existen en el sistema nacional de enseñanza del país, en la escuela que es la institución más importante para el deporte cubano, así como lo es para el arte y la ciencia. Allí están ellos, los que en algún momento vitorearemos en el estadio y con quienes cantamos el himno nacional cuando los vemos en los podios de premiaciones de los más encumbrados escenarios atléticos.
Si así no fuera, no podríamos sentirnos orgullosos de saber que más del 85 % de los medallistas cubanos en Juegos Olímpicos participaron, hayan ganado o no, en los Juegos Escolares Nacionales, que en este 2018 cumplieron 55 años y pasaron casi inadvertidos, tragados por el Mundial de fútbol Rusia-2018 y luego por los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla. A ese espacio, igualmente pensado y creado por Fidel, debemos vestirlo de toda su significación fundacional.
En los escolares vive la masividad y el profe de educación física es quien la hace vital convocando a la participación. Aunque los grandes titulares de prensa se lo llevan los entrenadores de las selecciones nacionales, el profesional más importante es él, porque de él depende que nazca sano y se desarrolle el campeón, creando desde ese momento la motivación, haciéndole brotar al niño o niña de su clase sus capacidades motrices.
Recuerdo una conversación con Enrique Figuerola, el primer medallista olímpico de la Revolución, al pasar segundo en la final de los 100 metros de los Juegos de Tokio-1964. Me decía que los velocistas existen, solo tenemos que ponerlos a correr. Comentaba que los muchachos en las escuelas son retadores, de por sí competitivos, y si se organizaran festivales de velocidad en las escuelas y luego entre ellas en el
municipio, que los más destacados participen a un nivel provincial y así hasta llegar a la nación, podríamos sacar al niño y niña más veloz del país. «No hace falta una inversión, la carrera sería de 50 o 60 metros, no hace falta estadio, ni hospedaje ni transporte, tampoco zapatillas Nike o Puma, ni una pista moderna, la calle es de nosotros». Figuerola está seguro de que aparecerían otra vez los Silvio Leonard, Osvaldo Lara, Leandro Peñalver, Andrés Simón...
Es cierto que el deporte moderno cuesta, que los países con economías más modestas tienen casi vetado ver ondear su bandera en las grandes competiciones. Cuba es de esas naciones, pero con un enfoque social y humanista en el deporte se hizo una potencia, que se empeña en mantener no por orgullo, sino por esencia, esa que en agosto pasado, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez al participar en el análisis de los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe, expresó al puntualizar que no puede descuidarse la masividad, que es de donde salen los talentos.
EN CONTEXTO DEL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN
- ARTÍCULO 85. Las personas tienen derecho a la Educación Física, al deporte y a la recreación como elementos esenciales de su calidad de vida.
- Los planes de estudio del sistema nacional de educación garantizan la inclusión de la enseñanza y práctica de la Educación Física y el deporte como parte de la formación integral de la niñez, la adolescencia y la juventud.
- El Estado trabaja para garantizar los recursos necesarios dedicados a la promoción y práctica del deporte.
EL PRESIDENTE CUBANO
AGOSTO DEL 2018
- No puede descuidarse la masividad, que es de donde salen los talentos.
- Las áreas deportivas y las clases de Educación Física tienen que funcionar bien, porque allí se crea o se deforma la motivación y se aprenden los elementos técnicos fundamentales.
FEBRERO DEL 2017
- Para nosotros no solo importan las medallas, sino la calidad de vida de la población.
- La clase de Educación Física no es una asignatura más, es un espacio formativo que complementa a las otras asignaturas.
- Hay que seguir multiplicando voluntades para realizar eventos como Marabana y Maracuba, el fútbol para todos, también el béisbol para todos, como una expansión más allá del alto rendimiento.






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Pla dijo:
1
21 de septiembre de 2018
09:28:26
Palax dijo:
2
21 de septiembre de 2018
11:00:56
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