ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

En la comodidad del sillón casero o en la trepidante tribuna del escenario competitivo, incluso frente al ordenador donde el periodista redacta su reseña, todos jugamos a ser un poco el entrenador, incluso hasta llegamos a expresarnos como si tuviéramos tanto o más conocimientos que él.

No trato de exonerarlos del juicio del respetable, sino de ver a estos seres humanos, no solo desde el resultado deportivo, sino en el alcance de su responsabilidad, aun cuando no siempre se salga de la cancha con la corona de laureles.

Quienes guían al deportista pasan más tiempo con él que sus propios familiares y su ascendencia sobre el atleta es considerable. Si el entrenador aconseja comer verduras, en la casa verán con asombro cómo el niño las comienza a pedir, cuando antes las rechazaba, aunque le costara un castigo; las casi súplicas de los padres porque tomen el cuaderno de clases para estudiar y hacer los deberes escolares, desaparecen si el entrenador lo exige; si este dice que no se puede trasnochar, porque el partido del sábado es decisivo, mamá no tendrá la siempre preocupada vigilia hasta pasada la medianoche, porque el joven llegará temprano a descansar.

A buen entendedor… el entrenador es un líder y sus acciones, enseñanzas y conducta tendrán un impacto en las vidas de quienes entrena y dirige, que sobrepasará el ámbito de la competencia. Es por eso que para juzgar o saber cuándo estamos delante de buenos entrenadores, deberíamos ir más allá de triunfos o reveses, hasta divisar atributos menos cuantificables, pero que harían grande a un deportista en el pináculo de su carrera y que inexorablemente pasan por el rol más importante del que dirige el entrenamiento: el educativo.

A partir de que el niño decide, por sus aptitudes y actitudes, iniciarse en el deporte, hay un camino que no lo diferencia de sus semejantes. Será adolescente, joven y adulto, con las características de cada grupo etario, las cuales correrán paralelamente a su formación y desarrollo en el destino que escogió; ese que le demandará grandes sacrificios, exigentes jornadas de preparación y se expondrá en la arena competitiva al juicio del oponente y de cientos de miles de personas en el mundo entero.

Por eso un buen entrenador debe ser por excelencia un motivador; un creador; ha de desarrollar un espacio continuo de intercambio con sus alumnos, que le permita generar un clima de confianza, de comunicación; un formador de valores como el del juego limpio, donde el esfuerzo tiene que ser el detonante del resultado; promover el respeto y las ansias de saber en su pupilo; un desarrollador de firmeza para darle seguridad a su entrenado.

Ha de saber que sus jugadores necesitan prepararse para la medalla de oro, pero también para aprender a creer en sí mismos. Si no es capaz de explicar, de persuadir y convencer mediante resortes pedagógicos, de hacer de ese binomio (entrenador-atleta) un valladar de valores éticos, aparecería la negatividad y la crítica no constructiva, peligrosísima en las edades tempranas. La frase del técnico inglés de fútbol, Jed Davies, es elocuente:  «Los niños necesitan héroes, no críticas».

Con los juveniles y adultos pasa similar. Si el directivo no propicia la escena dialogante, algunos de los miembros del equipo podrían temer dar una opinión y estaría perdiendo un valioso aporte. Un ambiente como ese, por lo general, lleva al fracaso, aunque el entrenador sea muy capaz y sus jugadores muy buenos. En cambio, si no piensa por sus atletas, sino que comparte con ellos las estrategias y los hace participar en la construcción del objetivo, no solo aceleraría su desarrollo, también conseguiría motivarlos y responsabilizarlos con la misión.

En la palestra el deportista es un reflejo de lo aprendido, en el orden ­técnico y táctico, pero también en su proyección humana. Si es admirado u odiado, independiente de ganar o no, será el resultado de la obra del entrenador. Él es quien blinda con rasgos volitivos al gladiador, el que hace que salga el extra, el que lo prepara lo mismo para la victoria que para asumir el revés, el que es capaz de mostrarle, incluso perdiendo el juego, la experiencia para alcanzar el triunfo.

Cualquiera no puede conducir un proceso de entrenamiento y mucho menos si está de cara a la aspiración en una competencia. Como mismo se prepara un atleta, así tiene que hacerlo él. Anatomía, fisiología, bioquímica, biomecánica, crecimiento y desarrollo, estadística, aprendizaje motor, sicología, medicina deportiva, nutrición, sociología y tecnología de la información y comunicación, son ciencias que lo auxilian, pero ninguna de ellas, ni todas juntas, pueden sustituir su principal arma para vencer y preparar para la vida: la de educar.

Se ha llegado a acuñar la frase de que si el equipo gana es porque los jugadores lo hicieron bien y si se pierde es por el director. Sin embargo, no siempre sus dirigidos llegan a campeones, pero si en esa difícil carrera los gana como hombres y mujeres de bien para la sociedad, entonces el entrenador será un eterno ganador.

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Irasel Martinez dijo:

1

10 de abril de 2018

20:25:39


Excelente artículo, en especial por señalar la importancia de los educadores como pilar básico del desarrollo humano, además de citar a esos cuatro grandes profesores cubanos que tanta gloria nos han dado.

Roberto Cardenas dijo:

2

11 de abril de 2018

01:22:35


Oscarito amigo te Felicito por tan buen escrito, que bueno que alguien algun dia se acuerde de lo qué hay detrás de los grandes atletas, pero para ser mas realista, esto hace rato que no encaja en nuestra Cuba, ya que los valores que tu forme y lo que como educador hagas importa hoy muy poco, lo mas importante o lo único importante es que traigas las medallas y si no la traes hasta ahi las clases. Aunque enseñes valores patrios y des la vida por tu pais y asi lo enseñes, pero si a la vez profesas una creencia religiosa, aunque esta este permitida en la constitución de la republica, no nos conviene que seas un formador de atlteas. Mejor no continuo, vamos a ser verdaderamente francos en todo, ya no podemos seguir tapando el sol con un dedo, que los golpes enseñan mucho, hay dirigentes que te comprometen con los resultados y te dan una vuelta patriótica tremenda y hasta te dicen hay que ser valiente en el planteamiento de los pronósticos y si nos equivocamos, nos equivocamos todos, y esa es la gran mentira desde hace mucho tiempo, si te equivocas te equivocastes, las victorias tienen muchos padres, pero las derrotas son huérfanas y le toca la culpa a los que mas se sacrifican por los atletas, otros siguen viviendo de sus informes etc etc. Un abrazo y lo mejor para el deporte Revolucionario Cubano, adelante.

yadira dijo:

3

11 de abril de 2018

07:44:47


Es un bello articulo

Jose omar dijo:

4

11 de abril de 2018

08:36:32


Buen comentario lo unico que falto fue poner el nombre de Eugenio George en algun lugar del texto.

ARIAN Respondió:


11 de abril de 2018

09:28:16

Aunque el artículo no versa entorno a él, coincido que algunos nombres no debieron faltar (entre esos el de Eugenio, claro), aunque para ser justos no alcanzarían las páginas de este diario para resaltar figuras de entrenadores que han puesto en alto nuestro deporte. Hablando de Eugenio, quiero destacar mi desacuerdo con el comentarista Pável Otero cuando hace algunos días en el NTV sugirió que el Coliseo de la Ciudad Deportiva debería llevar un nombre: el de Teófilo Estivenson. Sin restar méritos a este excelente boxeador, a quien siempre recordaremos y amaremos, ya hay una sala dedicada a este deporte: la Kid Chocolate. Si hay un nombre que debe llevar el Coliseo es el de Eugenio George, pues este fue (y seguirá siendo, aunque no pase por su mejor momento) el gran campo de batalla de nuetros equipos de voleibol, sobre todo el femenino, liderado por él. Allí vimos crecer y brillar a Mamita, a Magalys Carvajal, a Mireya, a Zoila, a Regla Torres y a la Bell, a Yumilka, a Kenia Carcacés y Rosir Calderón y todas esas que nos hicieron saltar, llorar, reír, infartarnos... Creo que sería un buen homenaje a E.G.

juan rodriguez dijo:

5

11 de abril de 2018

09:52:51


Hoy vive en el recuerdo de millones de cubanos, falto "Teo", cuanta gloria y cuantos alegrones nos dió

Miguel Angel dijo:

6

11 de abril de 2018

10:46:51


Formidable artículo, fuera de liga. El compañero Oscar Sánchez Serra hace gala de sus versatilidad y profundiza (y de que forma) en un tema tan importante y siempre actual. Destaca las cualidades que debe ser un entrenador, se adentra en temas pedagógicos, metodológicos, psicológicos y otros de manera muy profesional. Los verdaderos entrenadores se convierten en líderes y paradigmas, son pedagogos, formadores de genuinos valores de sus discípulos. Hay entrenadores que marcan la vida del atleta, de la mujer o del hombre para siempre. Aquí se reflejan algunos ejemplos. Me permito destacar el comentario de Roberto Cárdenas, muy bueno. Gracias por el trabajo. Abrazo fraternal.

Carlos Tasset Zorzano. dijo:

7

11 de abril de 2018

11:20:36


Buen articulo, el mejor homenaje a Eugenio George es que la escuela nacional de boleibol lleve su nombre, ya que él es padre de este deporte en Cuba.tasset

Cerro Cerrao dijo:

8

11 de abril de 2018

13:02:21


Muy buen artículo Oscar. Tengo 47 años y aún conservo bien frescas las lecciones de mis entrenadores cuando practicaba pelota en la Pre Eide. Tengo un hijo que practica este deporte desde los cinco años con el equipo Cerro, en la Ciudad Deportiva y quisiera ponderar el trabajo que realizan los entrenadores Rigoberto (Cuquito para todos), Llorel, Raulito, Osvaldo, Pololo, y el ya retirado pero querido por todos Mayorquín. Son hacedores de buenos atletas, pero mejores formadores de muchachos para el futuro de nuestro país.

Karla dijo:

9

11 de abril de 2018

13:58:02


El mejor entrenador de equipos femeninos del siglo XX. Un mérito extraordinario para que su nombre perdure por siempre en la historia del deporte revolucionario por lo que considero, al igual que el comentario de Arian, en que la Ciudad Deportiva se honre con su nombre. Sería bueno que los que estén de acuerdo se pronunciara para que la petición llegue a los que deben decidir. Adelante la propuesta, a pronunciarse.

ARIAN Respondió:


13 de abril de 2018

08:48:01

GRACIAS KARLA POR APOYAR MI COMENTARIO, OJALÁ SEA ESCUCHADO POR OTROS Y EN UN FUTURO CUANDO PASEMOS POR EL COLISEO VEAMOS EL NOMBRE DE EUGENIO GEORGE CORONANDO ESTE RECINTO. GRACIAS OTRA VEZ.

Kally Fernández dijo:

10

11 de abril de 2018

14:34:33


Increíble cómo el volley femenino se desplomo deportiva e ideológicamente.

Lazaro dijo:

11

12 de abril de 2018

16:31:37


Hola Oscar. Este es un tema muy importante, que a veces los aficionados no consideran. Muy buen trabajo. Seria bueno por parte del Inder recoger y que se escriba la experiencia de ellos, para trasladar a los futuros entrenadores y que no se pierda en el decursar del tiempo, que en el caso de ellos es finito. El entrenador trabaja con hombres y mujeres. En muchos casos pueden ser hasta 40 y cada ser es distinto, por lo que hay que desarrollar, en este caso hasta 40 estrategias distintas, pues debe ser especifica con cada uno de ellos.