La grandeza actual de Manrique Larduet no se basa únicamente en la complejidad de sus selecciones o la espectacularidad de sus ejecuciones. No. Ahora mismo, la excelencia de Manrique Larduet está dada, además, por su capacidad para interiorizar que la esencia del deporte es la lucha contra sí mismo como camino más expedito al éxito.
A sus 21 años, el santiaguero busca el tope de la gimnasia mundial concentrado en crecer y progresar para desbancar a su versión cumbre, esa que entre el 2015 y el 2016 –en un espacio de 11 meses– lo encumbró como doble medallista universal y quinto lugar en una final olímpica, la mejor actuación cubana en citas estivales.
A partir de este año comencé a dedicarme para ganarle a un tal Manrique Larduet, ese que fue subcampeón mundial
en el 2015. Esta frase motivacional puede leerse en la cuenta de Instagram del indómito, quien prueba con esas líneas sencillas que persigue un objetivo fijo: la superación.
Además, confirma que ya no estamos solo ante las ambiciones de un chico con talento, pero sin experiencia, sino frente a un atleta que, pese a su juventud, muestra notable madurez, aprovechando las vivencias del pasado, las oportunidades del presente y enfocado en las metas del futuro.
Con sus sueños en mente y siempre muy positivo, Manrique, formado desde edades tempranas en la Escuela Nacional de Gimnasia, trabaja sin descanso, comprometido con el deporte, con las personas que lo rodean, con sus seguidores y con su país, porque sabe perfectamente que puede darle a la nación múltiples lauros allá donde lleve su nombre.
Así lo hizo justo hace cuatro años, cuando era un juvenil casi desconocido
y resucitó a la gimnasia artística cubana, a ritmo de dos cetros y siete preseas que supieron a gloria en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz.
Ese mismo escenario regional, pero ahora con sede en Barranquilla, espera asaltar en julio próximo, momento en el que puede saldar sus deudas pendientes y convertir en oro sus cuatro metales de plata y el bronce obtenido en la urbe azteca.
Su preparación de cara a esa cota es impresionante, con rutinas de altísima complejidad a las que ha incorporado nuevos elementos –principalmente en la barra y las paralelas–, sobre los cuales busca mayor estabilidad en una base de entrenamiento en Alemania.
En suelo teutón, donde compite como refuerzo del club Siegerlander KV, ha realizado además un trabajo meticuloso y de muchas repeticiones en anillas, especialidad en la que ha visto ralentizado su desarrollo óptimo al arrastrar una deuda de entrenamiento de la Escuela Nacional por los problemas técnicos de este aparato, el cual presenta un marcado desgaste en los soportes de goma que influyen en la amortiguación y, por ende, provoca un desnivel considerable.
Como detalle añadido, en Alemania ha podido codearse con gimnastas de clase mundial durante los entrenamientos (visitó la sede de preparación del campeón olímpico de barra Fabian Hambüchen) y competencias, en las cuales ha podido comparar sus selecciones y ganar confianza.
En su primera lid vistiendo la casaca del SKV, Manrique conquistó el título de máximo acumulador y contribuyó a la victoria de su equipo en la Bundesliga, evento en el que este sábado perdieron contra el KTV Straubenhardt. Para dicho examen, Manrique tuvo que realizar un viaje de más de tres horas, calentar en poco menos de 60 minutos y salir a competir, algo a lo que no está habituado.
No obstante, respondió con categoría y dejó altas puntuaciones en paralelas (15,050) y barra (14,750), mientras en manos libres (13,750) y anillas (14,200) bajó un poco la dificultad, y en salto (13,300) sufrió una caída. De cualquier manera, todo esto le sirve para elevar su experiencia competitiva y evaluar sus respuestas ante continuos compromisos en el tapiz, los cuales le permitirán ganar más en confianza.
Tras las pruebas en Alemania, Manrique continuará su ruta crítica con una base de entrenamiento planificada para mayo en Cancún, México, y una Copa del Mundo en Portugal (junio), las que servirán de preparación rumbo a Barranquilla y al posterior clasificatorio panamericano de agosto en Lima, evento que constituye un eslabón trascendental en la cadena del presente ciclo olímpico.






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Miguel Angel dijo:
1
2 de abril de 2018
06:43:49
E.Navarro dijo:
2
3 de abril de 2018
05:33:42
caridadvelizruiz dijo:
3
6 de abril de 2018
09:01:31
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