La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) efectuó días atrás en Lausana, Suiza, su simposio anual, donde anunció que a partir del 1ro. de abril se verá dotada de un nuevo régimen de sanciones para vigilar mejor a las organizaciones deportivas involucradas en irregularidades o trampas.
Y calzó su anunciado «paso hacia el futuro» como una respuesta al «escándalo ruso». ¿Si no hubieran existido aquellos deportistas dopados, entonces no variaría las normas para aplicar su nuevo «standard internacional»?
El presidente Vladimir Putin ha reconocido públicamente la falta, y al mismo tiempo aludió a que existen muchos casos de doping de atletas por el mundo, pero quienes los han protagonizado no son destacados ni dramatizados como los de Rusia. «No hay que transformar el deporte, el movimiento olímpico, en patio trasero de algún tipo de cocina política», ha sentenciado Putin.
El mandatario de la nación euroasiática ha asegurado que nunca existió el llamado dopaje de estado, razón por la cual se rechaza el Informe McLaren, encomendado por la AMA al abogado canadiense Richard McLaren, para investigar la denuncia sobre la existencia de un supuesto programa estatal para la manipulación de los controles antidopaje y encubrir a los casos positivos. En otros puntos también existe desacuerdo con el texto presentado en Toronto el 18 de julio del 2016, por ejemplo, en la cifra de deportistas que incurrieron en el fraude entre 2011-2015.
AMA apuntó que su nuevo «standard internacional» definirá las reglas a las cuales deberán atenerse todos los firmantes del Código Mundial Antidopaje, entiéndase el COI, la Asociación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) y la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), entre otras, pero afronta dificultades económicas para poner en marcha programas de control eficaces, un seguimiento rápido y apropiado de los controles positivos, reglas para las autorizaciones de medicinas de uso terapéutico, y dedicar medios dirigidos a la investigación. La propia AMA reconoce que su situación financiera no atraviesa el mejor momento, porque dispone de menos de 30 millones de euros aportados por los gobiernos y el COI para trabajar el año entero.
UNA ÚLTIMA ARMA
La entidad mundial antidopaje, dirigida por Craig Reedie, proclamó en el simposio de Lausana como su gran idea la aplicación de sanciones claras contra deportistas, en función de la gravedad de la falta. Afirmó poseer una «última arma», aplicable a los casos más graves: suspender de los Juegos Olímpicos al país cuya organización nacional antidopaje esté acusada de fraude.
La AMA manifestó, en ese mismo escenario, estar disgustada porque el COI no acompañó su solicitud de vetar a Rusia para competir en los Juegos de Río de Janeiro 2016, pues a contrapelo con esa propuesta, jóvenes de esa nación tomaron parte en 25 disciplinas de la cita carioca.
La pregunta obligada es: ¿cómo logrará la AMA vigilar el estricto cumplimiento de su nuevo plan? Esa es una tarea colosal, cuando el presupuesto de
investigaciones científicas de la Agencia también ha caído en los últimos años, en tanto las inversiones en ese campo deben garantizar la marcha del programa recién lanzado en Lausana.
En varias ocasiones, durante la exposición del tema en el citado evento, se hizo alusión al dopaje de los atletas rusos, buscando apoyo para el «nuevo programa», argumentando que la AMA se siente defraudada porque la Rusada (Agencia Antidopaje de Rusia) no ha atendido sus cartas solicitándole acceder al laboratorio antidoping de Moscú para revisar las muestras. La Rusada sostiene que está siguiendo la hoja de ruta trazada por AMA para reorganizar su labor, pero desestima el informe McLaren por considerarlo inexacto en varios aspectos.
Como un primer paso en ese ordenamiento podría verse este: en la Copa Confederaciones de la FIFA, efectuada en Rusia del 17 de junio al 2 de julio del 2017, todos los controles de los ocho equipos participantes (379 test efectuados, incluida la selección local) resultaron negativos. La FIFA ejecutó allí la mayor campaña antidopaje en la historia de ese certamen, con la totalidad de las muestras analizadas en entidades acreditadas por la AMA.
En febrero de este 2018, el COI aceptó de vuelta en su seno al Comité Olímpico de Rusia (suspendido desde diciembre del 2017), tras comprobar que en los Juegos de Invierno PyoeonChang 2018 su delegación de 168 representantes tuvo una actuación ajena a prácticas sancionables.
A pesar de tan convincentes avales, hay quienes pretenden echar lodo a la organización de la Copa Mundial de fútbol.






COMENTAR
Miguel Angel dijo:
1
30 de marzo de 2018
08:57:44
Responder comentario