
Uno de los hombres de reciente promoción a la Escuela Nacional de Boxeo Holveín Quesada Rodríguez es el joven santiaguero Alisbel Poll Bueno, quien sobre la base de entrega y talento consiguió incluirse en la preselección antillana, luego de conquistar una merecida medalla de plata durante el último Campeonato Nacional Playa Girón.
Insertado en la categoría de los 49 kilogramos, Poll confesó a Granma que no se contenta con su ascenso al centro deportivo y buscará, desde ya, mejorar en su preparación para ser tenido en cuenta en competencias futuras.
«Pude formarme como boxeador por todo el apoyo que me dieron en la familia, especialmente mi mamá, quien me alentó siempre a luchar por mis sueños. También le debo mucho a mi primer entrenador Yarioskis Mustellier, él fue la persona que vio el talento que tenía para el boxeo por encima de mi físico», señaló el joven indómito de 21 años de edad.
–¿Cómo llegas al boxeo?
–Yo incursioné en varios deportes, como en el béisbol, antes de establecerme en el boxeo, porque era un muchacho hiperactivo. Al final, a los 11 años, decidí quedarme en este; no obstante pasar mucho trabajo para que se me tuviera en cuenta debido a que era muy pequeño. Constantemente los entrenadores decían que mi edad no se ajustaba al tamaño y peso que exhibía. Los centímetros y los kilogramos fueron los dos grandes rivales en mi comienzo, pero pude imponerme a ellos con voluntad.
–Pasaste de ser un boxeador desconocido en dos años, a conseguir en tu tercera incursión en el Playa Girón una medalla de plata. ¿Qué cambios hiciste para lograr dicho resultado?
–El éxito que conseguí ha sido gracias a una buena preparación que hice en el 2016, incluidos varios triunfos en torneos regionales en Santiago de Cuba y en otras provincias. También me concentré por entero en cada señalamiento que me hicieron los entrenadores. Si hoy me encuentro en la preselección nacional de boxeo es por la dedicación constante que le he puesto a este deporte.
–¿Cómo ha sido la acogida tuya en la preselección nacional?
– Estar en la Escuela Nacional de Boxeo era uno de los deseos que más anhelaba en mi vida, ahora tengo que mantenerme aquí, y para ello necesito entrenar con más fuerza. Desde que entré en el centro hace tres meses todas las personas que aquí trabajan me han acogido muy bien, tanto entrenadores, boxeadores, como el personal de la escuela que se desempeña en otras funciones.
–¿Qué aspiraciones tienes para el 2017?
–Estoy acabado de llegar y necesito entrenar mucho para mostrar mi calidad sobre el ring y que los entrenadores la perciban. Eso sí, cuando llegue mi oportunidad de representar a Cuba tengo que hacerlo de la mejor manera para conseguir resultados relevantes nacionales e internacionales en la división de los 49 kilogramos.
–¿Cómo defines tu boxeo?
–Soy un púgil muy técnico e igualmente me desenvuelvo rápido en el cuadrilátero. Esas son mis principales armas para trabajar sobre los errores de los oponentes. Estoy en la categoría divisional más baja, donde no abundan los grandes golpes, pero sí contrarios muy rápidos de manos y pies, por eso tengo que ser tan o más veloz que ellos. Ahora trabajo sobre la potencia de mis golpes, varios técnicos me lo han señalado. Espero que en los meses venideros, con los entrenamientos, pueda adquirir mayor pegada en mis swines.
–¿Qué consideración tienes sobre Johanys Argilagos?
–Es muy bueno, sus resultados hablan por sí solo: campeón mundial y bronce olímpico con menos de 20 años de edad.
Para combatir contra Argilagos hay que prepararse muy bien, porque si te descuidas te encuentras abajo en la pelea.
–¿Cómo ves el desarrollo del boxeo en Santiago de Cuba?
–La provincia tiene un buen colectivo de entrenadores que trabajan con muchachos jóvenes y experimentados, de esa combinación se deben obtener con frecuencia buenos resultados a nivel nacional y promover figuras a la preselección cubana. En estos momentos, junto a mí, se encuentran cinco fajadores en la escuela nacional, eso ha sido fruto de la entrega y perseverancia en el trabajo de los profesores del boxeo en Santiago de Cuba.

















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