Al inicio de la temporada beisbolera, estoy seguro de que casi nadie vaticinó una final entre los Tigres de Ciego de Ávila y los Alazanes de Granma.
La tropa avileña de Roger Machado sí tenía aspiraciones serias de avanzar por tercer año consecutivo a la final para defender su corona, pero los orientales de Carlos Martí comenzaron la lid rejuvenecidos, sin el bate estelar de Alfredo Despaigne y sin el aporte de Yordanis Samón, su productor más consistente del último lustro.

No obstante, mientras Samón quemaba la liga en su nuevo equipo (los Cocodrilos de Matanzas), sus ex compañeros avanzaban sin mucho ruido, liquidando partidos y anclando por tercer año consecutivo en la segunda ronda de la Serie Nacional. Justo ese momento representó un punto de inflexión para la novena, pues Carlos Martí estuvo muy fino en la selección de los refuerzos.
Frank Camilo Morejón, Denis Laza, Yoalkis Cruz, Miguel Lahera y Leorisbel Sánchez redondearon un plantel, que ya presentaba rostro sólido, con rendimiento destacado de figuras de nueva promoción como Yoelkis Céspedes y Osvaldo Abreu, claves en la producción ofensiva y al campo.
Además, en la propia parcela defensiva, los Alazanes mostraron una imagen sublime, enterrando todos los fantasmas de años anteriores, en los que fueron de los peores en este importante apartado.
Carlos Benítez mejoró sus indicadores y su seguridad resultó crucial en el alza con el guante de los granmenses, que también contaron con excelentes desempeños de Yulián Milán en el campo corto y Guillermo Avilés en la inicial.
Luego se sumaron Yordan Manduley, Yunior Paumier y Noelvis Entenza, los refuerzos de la postemporada, quienes tenían la dura misión de retar en semifinal a los Cocodrilos de Matanzas, recordistas en la temporada regular con 70 victorias y solo 20 fracasos.

Pero entonces llegó la sorpresa. Los Alazanes de Carlos Martí no solo eliminaron a la tropa de Víctor Mesa, sino que también fueron capaces de remontar la serie cuando se encontraba 2-3 favorable a los yumurinos, con dos duelos por efectuarse en el Victoria de Girón, feudo de los matanceros.
Allí los granmenses desataron todo su arsenal, contaron con grandes faenas monticulares de Entenza y su as Lázaro Blanco, castigaron al pitcheo anfitrión y echaron por tierra todas las estrategias del alto mando de los Cocodrilos, acabando con el sueño de miles de personas que soñaban con el primer título para la Atenas de Cuba desde aquellos conquistados por Henequeneros en 1990 y 1991.
De esta forma, los Alazanes se incluyeron en la primera final de su historia, en la cual intentarán derrumbar la muralla avileña, que en los dos últimos años ha sido impenetrable con dos títulos de los Tigres. Ellos sí cumplieron con los pronósticos y desbancaron 4-2 a Villa Clara.
Los Azucareros estaban plagados de figuras experimentadas y de enorme calidad como Alexander Ayala, Frederich Cepeda, Alexander Malleta o Yosvani Torres, pero no engranaron colectivamente, sin obviar que acusaron grandes lagunas defensivas, aspecto que todavía no se valora en su justa medida en Cuba.

Los avileños, en cambio, jugaron cual maquinaria engrasada, con todos los puestos cubiertos por hombres muy cumplidores.
Su rotación de abridores dispuso de cuatro brazos fuertes y con carretera, mientras desde el bullpen llegaron los rescates del mejor cerrador histórico en nuestra pelota, el artemiseño José Ángel García, y de la joven promesa pinareña Raidel Martínez.
El aura ganadora de Roger Machado lo coloca de nuevo en una final, instancia en la que no ha faltado cada vez que ha clasificado a la postemporada desde la Serie 50. La sangre fría de sus pupilos en dicha fase será crucial durante el duelo con los granmenses, que nunca habían llegado a la discusión del cetro, pero varios de sus exponentes sí.
Frank Camilo (Industriales), Lahera (Habana), Manduley (Villa Clara), Laza (Pinar del Río), Roel Santos (Pinar del Río) y Guillermo Avilés (Ciego de Ávila) jugaron finales y fueron campeones con dichas novenas, y esas vivencias aportarán mucho al resto de los peloteros, que también tienen una fuente de inspiración en el estelar toletero Alfredo Despaigne.
Sin dudas la mesa está servida para una final vibrante, en la que se enfrentan el poder resolutivo de los favoritos avileños, y la inspiración de un plantel granmense acoplado, con una alineación titular sin fisuras.






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Guillermo La O Calaña dijo:
1
20 de enero de 2017
14:57:36
Javier Cuesta Cabrera dijo:
2
20 de enero de 2017
15:19:19
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